Lo primero que sentí fue un gran dolor de cabeza, todo sumado a un inmenso dolor en el antebrazo izquierdo. No tenia ni idea de lo que me había pasado, y aún tratando de recordarlo, el dolor se hacía mas intenso.
Mis ojos cerrados. Podía sentir el olor a formol, el que siempre había en los hospitales, y también podía sentir las respiraciones a mi alrededor, podía sentir los latidos de cada uno de los corazones en la habitación, uno...tres..., si tres, y era consiente del calor de la mano que apretaba mi mano derecha, y el calor sobrecogedor de la voz susurrante que a mi oído dijo ¨todo esta bien, Grace, puedes abrir los ojos¨ y la luz me cegó. Mis ojos se adaptaron y vi su rostro, recorrí la habitación con la mirada y también estaban un chico de baja estatura y mi tía.
Trato de sentarme pero la mano de Seth en mi hombro, y sus ojos en los míos. Solo eso me bastó para saber que no debía hacerlo.
-tienes que descansar.- me dice Seth mientras le da un leve apretón a mi mano.- duérmete, te prometo que nos iremos pronto.- y se acerca a mi... me toca la frente con sus labios, y me quita un mechón de pelo de la cara. Cierro los ojos y el aún tiene mi mano en la suya, cuando intenta zafarla la tomo con más fuerza, el comprende que lo quiero a mi lado. Y no tardo ni un minuto en sumergirme en la inconsciencia.
***
Me despierto de golpe, a causa de las manos que agitan mi hombro.
-Grace, linda. Ya tienes que despertar.- decía mi tía- ya nos vamos a casa.
- ya entendí.- digo y me siento lentamente, mi cabeza empieza a dar vueltas.- ¿donde está Seth?
-dijo que pasaría hoy a verte, cuando estés ya en casa, es un buen chico se la pasó el día de Aller entero contigo.
-vámonos.- digo en tono molesto y se que mi tía es muy buena persona para que la trate así.- ¿como te has enterado?
-el otro chico fue hasta la casa a avisarme, me conto lo que te ocurría y vine rápido para acá.- mi tía es joven, tiene 40 años pero aparenta unos 30. Tenemos el mismo pelo y ella tiene los ojos de mi abuela, de un hermoso verde esmeralda, piel pálida, y cuerpo de modelo.- si Seth no hubiese estado cerda de ti, no se quien te habría encontrado.- yo paré en seco.
-¿que me ocurrió?- pregunto mirando hacia el yeso que tengo en mi brazo izquierdo.
-¿no lo recuerdas?- y yo sacudo la cabeza tratando de organizar mis ideas.- ya veo que no, según me explico este chico... Collin, la verdad es que no se que clase de hombre haría esto.- dice mientras manosea un cigarrillo, le lanzo una de esas miradas ya conocidas que le dicen que no debe hacerlo. Y ella lo guarda en su bolso.- tu ibas a casa caminando, y un bastardo te atropelló, al parecer no se detuvo a ver como estabas, porque cuando Seth te encontró estabas sola en el camino, desmayada... quizás a eso se deba el que no recuerdas nada.
-no, no logro recordar nada. ¿Cuanto tiempo debo usar esta estupidez?- pregunto señalando a el yeso en mi brazo.
- este es solo el comienzo, durara un mes completo para que el hueso se pueda recuperar, pero a eso viene algo bueno, Seth se ofreció a ayudarte en lo que necesitaras.
-por ahora solo necesito ir a casa.- digo caminando hacia la puerta.
Llegamos mas rápido de lo que esperaba, entre a mi cuarto y me acosté en la cama. y allí echa un ovillo me sumergí en la total inconsciencia, otra vez.
Me despierto mojada en sudor, el pelo se me pegaba en la frente, me siento, y noto que aún esta claro, el sol de la tarde entra por la ventana de mi cuarto, y lo ilumina, miro a el sofá de visitas, y ahogo el grito que se habría paso por mi garganta cubriéndome la boca con mi mano derecha.
-hola.- me dice.
-¿acaso intentas matarme?- respondo enojada.
-no... Tu tía salió a hacer las compras y me encargo que te vigilara.-dice como dándome explicaciones.
-no soy una niña, yo se como cuidarme.- digo caminando hacia la puerta.
-¿para donde vas?- me pregunta dudoso.
-necesito comer algo.- respondo molesta.
-yo te ayudo.- dice bajando la escalera tras de mi.
-gracias...-digo vagamente.-gracias por haberme encontrado, si no hubieses sido tu, no se quien.
-no te preocupes por eso Grace, por ahora solo ten en mente que te llenare la barriga.
-a si... bueno.- me dirijo a el frigorifico y miro dentro, lo único que me apetece es un sándwich y una cola-cola, saco como puedo el pan, jamón, queso, tomates, y aceite de oliva.- veamos que tan buen cocinero eres.-lo reto.
- no me subestime señorita Wolf. Soy un profesional.-...y si que lo era.
Observé como lo preparaba todo... una especie de experto, incluso se podría decir que me superaba, al final cortó el sándwich por la mitad y con una sonrisa pintada en el rostro me entregó el sándwich, no lo comería entero así que le ofrecí la mitad.
-vamos un experto siempre prueba sus platos.- insisto.
-¿estas segura de que no quieres mas?.- me pregunta preocupado.
-no Seth, ya estoy llena.- me levanto del asiento y camino lento.- voy a traerte una coca-cola, después de todo tu eres el huésped aquí.
Saco dos latas de coca-cola frigorifico. Vuelvo donde Seth, le entrego su lata, y vuelvo a la cocina por la mía. Me siento impotente son este yeso, débil, mas de lo que soy normalmente.
- no tienes que hacer de niñera por mi, ya te debo demasiado.- me paso la mano por la cabeza intentando recordar el momento en el que apareció y se salvo en la carretera, pero no recuerdo nada, ni su cara, ni el impacto, ni el momento en el que me llevaba al hospital.
-no me debes nada, si te salvé fue mi decisión y no soy tu niñera, llámame mas bien tu guardaespaldas.- me dice.
-no seas estúpido, yo puedo cuidarme sola.- y un dejavú me vino a la mente, yo ya había dicho esto en otro momento... ¡claro! Saludo la cabeza tratando de calmar el dolor que se apoderaba de ella, y las imágenes, ese rostro que me había causado tanto temor, ese que, no se como me rompió el antebrazo, ese que tocó mi pecho, y hizo correr lagrimas por mis mejillas. El dolor era insoportable, pero aún así yo quería saber lo que había sucedido. Vi a Seth intentando salvarme, pero no podía escucharlo solo lo veía, y el dolor que sentía era inmenso. y volviendo a la realidad, el calor de la mano de Seth en la mía me volvía a reconfortar.
-¡¿que es lo que has visto Grace?!- gritaba desesperado, ¨este viajecito había sido prolongado¨ pensé.- ¡háblame!- tomé una bocanada grande de aire que quemó mis pulmones, y era otro dolor mas sumado a la lista. Escucho mi respiración, que se agita ante el dolor, y el grito que sale disparado por mi garganta, Seth tiene mi cara entre sus manos, y sus ojos me iluminan.- ¡Grace!- me grita. Pero ya estoy cayendo en picada hacia la inconsciencia.
Hermanos se odian, amantes se aman. cuando se cruzan sus caminos el cáos se desata. Amores se protegen mientras que hermanos se masacran.
y a tal punto se han odiado que es como si su vida
estuviera regida por el mal y sus corazones
dependieran de la venganza así como el humano devil,
depende del tiempo y de sus hallazgos
así como todo el tiempo hemos dependido del sol, del agua, y del amor ahora solo se conforman con el odio que se tienen hermanos y amantes
domingo, 26 de septiembre de 2010
sábado, 18 de septiembre de 2010
capitulo III - parte 2* KALE
Cuando se empeñó en lanzarme la roca, cumplí con mi mandato. Ya tenía sus dones, pensaba que seria presa fácil, pero el saber que tenía los malditos dones me complico un poco las cosas.
Y no es que ahora que los puede usar sea invencible, aun puedo romperle el culo de puto que tiene. El mundo estaba en sus manos, de el dependía el futuro de la humanidad, y desperdiciaba su tiempo, con una chica. En su lugar me pondría a planear las estrategias.
Tendría que llegar rápido donde Zeferus, tiene que saber que ya a comenzado. Pero aún con la rapidez con la que podíamos correr, no llegaría hasta dentro de media hora. Tiempo que usaría para pensar. Al cabo de un minuto de fallidos intentos de concentrarme, al diablo con la concentración, necesitaba un pedazo de pizza.
A unas dos cuadras había una pizzería y no esperaría a llegar a la mansión, me la comería allí mismo. No soy de los que les gusta compartir, además si llevaba una caja completa la mansión, terminaría solo comiéndome un pedazo. Creo que en estos dos días que llevo conociendo a Zeferus y a Mike, y sobre todo a su apetito, mejor no pensar en pasar por allá con comida, es un pase a la perdición.
Cuando entré en el local, el olor a pizza hizo que me rugieran las tripas. Me acerqué a la caja registradora y sonreí a la chica que estaba ahí, ella también sonrío. Era una chica atractiva, pelo negro, que cae en cascada por la espalda, piel pálida, pero hay algo que me llama la atención. Son sus ojos: de un negro, en el que te pierdes, un negro inconfundiblemente diabólico. Si era una de los míos... pero si ella era una de los míos debería de estar unida a nosotros en la mansión. Se debería quizás a el hecho de que nos dan dos opciones o lo tomas o lo dejas, pero que la haría quedarse de brazos cruzados mientras, los puros se aliaban en sublevación contra el trabajo que se le fue encargado a nuestro padre, desde el principio de los tiempos, cuando el humano pecó.
No obstante, dios ama tanto a su creación que no cree que aún sea tiempo. Y tiene toda la razón, aún no es tiempo, pero por alguna razón que mi cerebro no logra asimilar, al Satán se le han metido ganas de acabar con todo de una vez por todas. El Armagedón se acerca y necesitamos reclutas, y no es que sea una tarea de mi agrado, simplemente dejar todo lo que amo no es algo a lo que le pueda aplaudir.
Y peor aún al parecer ella lo llevaba bastante bien, como si no le importara.
En el último minuto no era consiente de la forma que había tomado mi cara. Y por eso esta chica que podía brillar había dejado de sonreír, de tal modo que su cara había cambiado de una gran sonrisa de bienvenida, a una mueca de incomprensión total. Seguro ella estaba acostumbrada a que todos la mirasen bien, y vengo yo todo campante poniéndole la cara de un sádico.
-mmmm- me paso la mano por la bravilla, y señalo al gran menú que tiene colgado tras ella.- una mediana, de vegetales por favor.- ella mira la caja registradora y escribe muy rápido.
-¿algo para beber?- pregunta con palabras secas pero aún así su voz es hermosa.
-una lata de coca-cola por favor.
-¿algo mas?- pregunta, y resisto las ganas de responder ¨si quiero llevarte a mi cama y hacerte pasar un buen rato¨ pero eso seria demasiado apresurado.
- nada mas.
- son... 10 con 95.- cuando la factura sale esboza una gran sonrisa- gracias por su compra- pero yo no le sonreí, desvía hablar con ella, aún teniendo que quedarme hasta el final de su turno tenia que hablar con ella, creo que con la mirada que le lancé debió de entender lo que decía .
Y así fue, cuando su turno acabó, la seguí hasta el estacionamiento. y la confronté.
-¿por que lo haces?- pregunté. a sus espaldas.
-¿hacer que?
- por que no haces lo que se te a pedido.
-eh... pero si te comiste la pizza.
- no me refería a eso... tu eres de los míos por que no... Por que no te nos has unido, aún sabiendo lo que eres.
- por que el pedido, era un pedido no un mandato ¡por dios!- grita frustrada.
- no tienes por que alterarte, solo intento hablar, no gritar.- respondo tratando de calmarla.
-¡me importa una puta mierda!- camina mas rápido aún.- no quiero ser parte de el fin.- abre sus brazos y los apunta al cielo.- ¡por dios! y eres tan cínico para venir y preguntarlo.
-oye solo tengo curiosidad.
- pues te diré.- dice en tono mas calmado.- yo no quiero matar a estas personas, yo no quiero acabar con este planeta, y tampoco quiero morir en el intento, solo quiero tener una vida normal, ir a la preparatoria, trabajar en mi inútil empleo vendiendo pizzas y vivir en paz. ¿Es mucho pedir?
- mmmm.- digo pensativo.- ese es un buen punto de vista. Ella se voltea y me mira a los ojos, que reflejan una chispa de esperanza.
-¿eso crees?podríamos hacer algo.-me dice caminando unos pasos hacia donde mi. y yo no hago mas que perderme en el negro de sus ojos.
Y no es que ahora que los puede usar sea invencible, aun puedo romperle el culo de puto que tiene. El mundo estaba en sus manos, de el dependía el futuro de la humanidad, y desperdiciaba su tiempo, con una chica. En su lugar me pondría a planear las estrategias.
Tendría que llegar rápido donde Zeferus, tiene que saber que ya a comenzado. Pero aún con la rapidez con la que podíamos correr, no llegaría hasta dentro de media hora. Tiempo que usaría para pensar. Al cabo de un minuto de fallidos intentos de concentrarme, al diablo con la concentración, necesitaba un pedazo de pizza.
A unas dos cuadras había una pizzería y no esperaría a llegar a la mansión, me la comería allí mismo. No soy de los que les gusta compartir, además si llevaba una caja completa la mansión, terminaría solo comiéndome un pedazo. Creo que en estos dos días que llevo conociendo a Zeferus y a Mike, y sobre todo a su apetito, mejor no pensar en pasar por allá con comida, es un pase a la perdición.
Cuando entré en el local, el olor a pizza hizo que me rugieran las tripas. Me acerqué a la caja registradora y sonreí a la chica que estaba ahí, ella también sonrío. Era una chica atractiva, pelo negro, que cae en cascada por la espalda, piel pálida, pero hay algo que me llama la atención. Son sus ojos: de un negro, en el que te pierdes, un negro inconfundiblemente diabólico. Si era una de los míos... pero si ella era una de los míos debería de estar unida a nosotros en la mansión. Se debería quizás a el hecho de que nos dan dos opciones o lo tomas o lo dejas, pero que la haría quedarse de brazos cruzados mientras, los puros se aliaban en sublevación contra el trabajo que se le fue encargado a nuestro padre, desde el principio de los tiempos, cuando el humano pecó.
No obstante, dios ama tanto a su creación que no cree que aún sea tiempo. Y tiene toda la razón, aún no es tiempo, pero por alguna razón que mi cerebro no logra asimilar, al Satán se le han metido ganas de acabar con todo de una vez por todas. El Armagedón se acerca y necesitamos reclutas, y no es que sea una tarea de mi agrado, simplemente dejar todo lo que amo no es algo a lo que le pueda aplaudir.
Y peor aún al parecer ella lo llevaba bastante bien, como si no le importara.
En el último minuto no era consiente de la forma que había tomado mi cara. Y por eso esta chica que podía brillar había dejado de sonreír, de tal modo que su cara había cambiado de una gran sonrisa de bienvenida, a una mueca de incomprensión total. Seguro ella estaba acostumbrada a que todos la mirasen bien, y vengo yo todo campante poniéndole la cara de un sádico.
-mmmm- me paso la mano por la bravilla, y señalo al gran menú que tiene colgado tras ella.- una mediana, de vegetales por favor.- ella mira la caja registradora y escribe muy rápido.
-¿algo para beber?- pregunta con palabras secas pero aún así su voz es hermosa.
-una lata de coca-cola por favor.
-¿algo mas?- pregunta, y resisto las ganas de responder ¨si quiero llevarte a mi cama y hacerte pasar un buen rato¨ pero eso seria demasiado apresurado.
- nada mas.
- son... 10 con 95.- cuando la factura sale esboza una gran sonrisa- gracias por su compra- pero yo no le sonreí, desvía hablar con ella, aún teniendo que quedarme hasta el final de su turno tenia que hablar con ella, creo que con la mirada que le lancé debió de entender lo que decía .
Y así fue, cuando su turno acabó, la seguí hasta el estacionamiento. y la confronté.
-¿por que lo haces?- pregunté. a sus espaldas.
-¿hacer que?
- por que no haces lo que se te a pedido.
-eh... pero si te comiste la pizza.
- no me refería a eso... tu eres de los míos por que no... Por que no te nos has unido, aún sabiendo lo que eres.
- por que el pedido, era un pedido no un mandato ¡por dios!- grita frustrada.
- no tienes por que alterarte, solo intento hablar, no gritar.- respondo tratando de calmarla.
-¡me importa una puta mierda!- camina mas rápido aún.- no quiero ser parte de el fin.- abre sus brazos y los apunta al cielo.- ¡por dios! y eres tan cínico para venir y preguntarlo.
-oye solo tengo curiosidad.
- pues te diré.- dice en tono mas calmado.- yo no quiero matar a estas personas, yo no quiero acabar con este planeta, y tampoco quiero morir en el intento, solo quiero tener una vida normal, ir a la preparatoria, trabajar en mi inútil empleo vendiendo pizzas y vivir en paz. ¿Es mucho pedir?
- mmmm.- digo pensativo.- ese es un buen punto de vista. Ella se voltea y me mira a los ojos, que reflejan una chispa de esperanza.
-¿eso crees?podríamos hacer algo.-me dice caminando unos pasos hacia donde mi. y yo no hago mas que perderme en el negro de sus ojos.
sábado, 4 de septiembre de 2010
capitulo III - parte 1* SETH
El resto del día transcurrió lento, demasiado lento para mi agrado. Se podría decir que estaba en modo apagado. Todo lo que decían y comentaban se oía lejos, todo lo que quería era volver a mirarla a los ojos. Pero no la volví a ver hasta la salida. Cuando la acompañé otra vez a la lavandería del la escuela, ya que su blusa estaba limpia y seca. Entró al vestidor y en menos de 10 segundos ya había salido con su blusa puesta.¿estoy siendo muy atrevido al pensar que tienen unas boobies muy sexys?. Dios que pasa conmigo se supone que vine hasta la tierra a salvarla no a volverme un puto gigoló. Me entregó el abrigo.
-¿de donde vienes?- me preguntó ella ladeando la cabeza con rostro pensativo.
- vivía en nueva york, llegue apenas Aller- respondí.
- y que te hiso venir hasta Detroit, supongo que la ciudad que nunca duerme no es tan buen lugar para vivir.
por mi mente pasaron todos los recuerdos de mi infancia, recordé la sensación que me provocaba jugar mi perro Waky, y ver como mama desyerbaba y cortaba las ojas marchitas de las masetas bajo la cerca que no hacia poco había construido con mi padre y mi hermano mayor Connor. Era un buen lugar, pero no quería darle detalles de por que estaba aquí en Detroit.
- si, no nos gustaba mucho el movimiento en new york, así que decidimos que seria mejor venir a un lugar mas calmado- contesté mintiendo- ¿tu has vivido siempre aquí?
-no nací aquí en realidad naci en new york, que coincidencia ¿no?, allá viví la mayor parte de mi infancia, hasta que cumplí los 14 años - su rostro se torno inexpresivo pero en un momento volvió en si y en su cara reflejó una mueca de dolor- hasta que mis padres murieron.- comenzó a caminar devuelta al campus. La seguí y con suavidad la tomé del antebrazo, y ante el contacto paró de caminar. En su rostro una lagrima, solo una, corría por su mejilla, con la punta del dedo pulgar la sequé, sus ojos brillaban.
- lo siento mucho Grace- le dije y apreté ligeramente su mano- se lo que se siente perder a los que uno ama.- y dicho eso por mi mente pasaron imágenes de mi familia, a ellos si los amaba.
- ya tengo que irme Seth. Espero verte mañana.- dijo y se dedicó a fingir una sonrisa.
- si quieres puedo llevarte. ¿Donde vives?- dije preocupado.
- vivo cerca me voy caminando, pero gracias de todas formas.
- pues te acompaño.- tenia un raro presentimiento, como si debiera cuidarla.- espérame un momento.- el jeep estaba cerca así que caminé rápido hasta el en donde se encontraban Deborah y Collin, supuse que Erick como en los dos días que llevaba conociéndolo, llegaría tarde. Me acerqué a Collin.
-váyanse sin mi- le dije en voz baja- dentro de 30 minutos vienes en el jeep y pasas a recogerme, entendido.
-¿que me darás a cambio?- este pregunta con una sonrisa maliciosa en la cara.
- te romperé el culo de una patada si no haces lo que te digo.- su expresión cambio de cómica a seria.
- me debes una hijo de puta.- me metí el dedo en la boca y se lo metí en la oreja. Este se encogió ante la humedad de mi baboso dedo. Y se apartó de mi- genial tendré que darme un baño de una hora para quitarme tus asquerosos gérmenes de encina.
- no seas cómico, Collin, si eso es lo que tardas a diario.- y caminé otra vez hacia donde estaba Grace.
- Seth no tienes que hacer esto.- y volvía a equivocarse, si debía. Si a ella le pasaba algo no me lo perdonaría.
- pero quiero hacerlo.- comenzamos a caminar, entablamos una conversación y me dijo cuanto faltaba para llegar. En realidad estaba cerca, por que ya se veía la fachada de una de una casa. Estábamos caminando por la acera, y a nuestro lado un bosque, el mismo bosque que se extendía hasta mi hogar, según vi en los mapas. En ese momento algo me cruzó por el lado tan rápido que solo alcancé a oír el gemido de Grace al lado mío. Miré a mi alrededor y en el bosque habían dos siluetas que no lograba distinguir por lo lejos que estaban. Pero lo único que pude hacer fue correr, correr hacia adonde se habían llevado a Grace. Mientras mas me acercaba a ellos pude ver mejor a las siluetas. Una era Grace, y la otra era... y por el color de sus ojos lo deduje. Era un demonio. Estaba a unos metros de ella, pero ella no se movía, ni siquiera cuando me acerqué a ella y la tome del antebrazo justo como lo había hecho antes. Sus ojos brillaban y brotaban lágrimas de ellos.
ella sufría y yo no hacia nada para ayudarla, así que me concentré en mi espectador, un hombre alto pero no mas alto que yo, podría con esto, vestía entero de negro, y lucía una sínica y sádica sonrisa en el rostro.
-¿que quieres de mi bastardo?- me acerque al el pero a una distancia prudente- por que no peleas como el bastardo que eres con alguien que este a tu altura.
- buen día- se metió las manos en los bolsillos y me dedico una gran sonrisa- solo vine a advertirte, a advertirles. El tiempo se les agota, y cada vez están mas perdidos, el día llega ¨Seth¨ el día en el que todos ustedes y este planeta perecerán.
- y que tiene que ver ella en este asunto, déjala tranquila, sea lo que sea que le estés haciendo.
- tranquilízate aun no e empezado.- la miró esa mirada sádica se hizo profunda, como si tratara de mirarle el interior, o peor aún como si pudiera hacerlo. Ella empezó a gemir de dolor.- que hermosa chica tienes, Seth.
-¡hijo de puta!- corrí hasta el pero en el momento en el que casi nada de distancia me impedía golpearlo, ella gritó, gritó mi nombre, gritó de dolor.
- retrocede.- dijo con voz fría- retrocede o ella lo pagará.- y no tuve mas remedio que hacer lo que me decía. El me rodeo caminando y se acerco más a Grace. Con uno de su dedos le descorrió todo el brazo, desde arriba hasta abajo y de vuelta. Posó una de sus manos en el pecho, como si intentara sentir como latía el corazón de ella.
-shhhh- le dijo al oído- no te dolerá... tanto- deslizó la mano desde el pecho de Grace hasta uno de sus senos, ella se estremecía, y gemía de dolor, pero a el parecía no importarle. corrí hacia el y estrelle mi puño contra su cara. el cayó al suelo y se cubrió la nariz con una mano.
- ese fue tu peor error, Seth.- se incorporo rápidamente y miró a Grace. Un sonido, como cuando una rama se rompe, y Grace ya estaba en el suelo gritando y retorciéndose de dolor. Se agarraba el antebrazo izquierdo y en ese momento supe que tenía el hueso roto. Esto había llegado demasiado lejos.
- y este fue el tuyo, perro bastardo-. Deje que mi ira corriera. Por todas las venas corría adrenalina. Con una ráfaga de viento, el demonio salió disparado y se chocó contra un árbol. La tierra, si esta vez seria mi aliada. Miré a mi alrededor mientras el trataba con intentos fallidos de incorporarse. Había una roca grande del tamaño de una pelota de futbol. La elevé pero en cuanto la dirigí con fuerza hacia donde estaba el, solo llegó a estrellarse con un árbol el ya se había marchado.
Grace yacía casi inconsciente en el suelo, y no dejaba que pronunciar mí nombre. Tenia que llevarla al hospital. Y mas vale que Collin ya estuviera en camino.
- estoy aquí Grace- dije para tranquilizarla- ya todo ha pasado.- la levanté en brazos y corrí, pero ya me resultaba mas fácil, como peso muerto como si ni siquiera ella me pesara.
Y para cuando salí a la carretera, ahí estaba, gracias a dios Collin ya volvía a recogerme.
-¿Seth, que le pasó?- me preguntó Collin.
Abrí la puerta trasera, entré a Grace y luego entre yo.- conduce al hospital.
- me duele Seth, me duele el pecho -dijo entre gemidos Grace.- me duele, Seth quédate con migo- ahora estaba alucinando.
- valla matador eres Seth, un día en la escuela y ya tienes a una sexy chica tras de ti.- se burla Collin.
- cuidado con lo que dices Collin- le apreté la mano para que sintiera mi presencia- Grace ya falta poco aguanta. Yo estoy aquí.- pero su rostro perdió toda expresión.
-¿de donde vienes?- me preguntó ella ladeando la cabeza con rostro pensativo.
- vivía en nueva york, llegue apenas Aller- respondí.
- y que te hiso venir hasta Detroit, supongo que la ciudad que nunca duerme no es tan buen lugar para vivir.
por mi mente pasaron todos los recuerdos de mi infancia, recordé la sensación que me provocaba jugar mi perro Waky, y ver como mama desyerbaba y cortaba las ojas marchitas de las masetas bajo la cerca que no hacia poco había construido con mi padre y mi hermano mayor Connor. Era un buen lugar, pero no quería darle detalles de por que estaba aquí en Detroit.
- si, no nos gustaba mucho el movimiento en new york, así que decidimos que seria mejor venir a un lugar mas calmado- contesté mintiendo- ¿tu has vivido siempre aquí?
-no nací aquí en realidad naci en new york, que coincidencia ¿no?, allá viví la mayor parte de mi infancia, hasta que cumplí los 14 años - su rostro se torno inexpresivo pero en un momento volvió en si y en su cara reflejó una mueca de dolor- hasta que mis padres murieron.- comenzó a caminar devuelta al campus. La seguí y con suavidad la tomé del antebrazo, y ante el contacto paró de caminar. En su rostro una lagrima, solo una, corría por su mejilla, con la punta del dedo pulgar la sequé, sus ojos brillaban.
- lo siento mucho Grace- le dije y apreté ligeramente su mano- se lo que se siente perder a los que uno ama.- y dicho eso por mi mente pasaron imágenes de mi familia, a ellos si los amaba.
- ya tengo que irme Seth. Espero verte mañana.- dijo y se dedicó a fingir una sonrisa.
- si quieres puedo llevarte. ¿Donde vives?- dije preocupado.
- vivo cerca me voy caminando, pero gracias de todas formas.
- pues te acompaño.- tenia un raro presentimiento, como si debiera cuidarla.- espérame un momento.- el jeep estaba cerca así que caminé rápido hasta el en donde se encontraban Deborah y Collin, supuse que Erick como en los dos días que llevaba conociéndolo, llegaría tarde. Me acerqué a Collin.
-váyanse sin mi- le dije en voz baja- dentro de 30 minutos vienes en el jeep y pasas a recogerme, entendido.
-¿que me darás a cambio?- este pregunta con una sonrisa maliciosa en la cara.
- te romperé el culo de una patada si no haces lo que te digo.- su expresión cambio de cómica a seria.
- me debes una hijo de puta.- me metí el dedo en la boca y se lo metí en la oreja. Este se encogió ante la humedad de mi baboso dedo. Y se apartó de mi- genial tendré que darme un baño de una hora para quitarme tus asquerosos gérmenes de encina.
- no seas cómico, Collin, si eso es lo que tardas a diario.- y caminé otra vez hacia donde estaba Grace.
- Seth no tienes que hacer esto.- y volvía a equivocarse, si debía. Si a ella le pasaba algo no me lo perdonaría.
- pero quiero hacerlo.- comenzamos a caminar, entablamos una conversación y me dijo cuanto faltaba para llegar. En realidad estaba cerca, por que ya se veía la fachada de una de una casa. Estábamos caminando por la acera, y a nuestro lado un bosque, el mismo bosque que se extendía hasta mi hogar, según vi en los mapas. En ese momento algo me cruzó por el lado tan rápido que solo alcancé a oír el gemido de Grace al lado mío. Miré a mi alrededor y en el bosque habían dos siluetas que no lograba distinguir por lo lejos que estaban. Pero lo único que pude hacer fue correr, correr hacia adonde se habían llevado a Grace. Mientras mas me acercaba a ellos pude ver mejor a las siluetas. Una era Grace, y la otra era... y por el color de sus ojos lo deduje. Era un demonio. Estaba a unos metros de ella, pero ella no se movía, ni siquiera cuando me acerqué a ella y la tome del antebrazo justo como lo había hecho antes. Sus ojos brillaban y brotaban lágrimas de ellos.
ella sufría y yo no hacia nada para ayudarla, así que me concentré en mi espectador, un hombre alto pero no mas alto que yo, podría con esto, vestía entero de negro, y lucía una sínica y sádica sonrisa en el rostro.
-¿que quieres de mi bastardo?- me acerque al el pero a una distancia prudente- por que no peleas como el bastardo que eres con alguien que este a tu altura.
- buen día- se metió las manos en los bolsillos y me dedico una gran sonrisa- solo vine a advertirte, a advertirles. El tiempo se les agota, y cada vez están mas perdidos, el día llega ¨Seth¨ el día en el que todos ustedes y este planeta perecerán.
- y que tiene que ver ella en este asunto, déjala tranquila, sea lo que sea que le estés haciendo.
- tranquilízate aun no e empezado.- la miró esa mirada sádica se hizo profunda, como si tratara de mirarle el interior, o peor aún como si pudiera hacerlo. Ella empezó a gemir de dolor.- que hermosa chica tienes, Seth.
-¡hijo de puta!- corrí hasta el pero en el momento en el que casi nada de distancia me impedía golpearlo, ella gritó, gritó mi nombre, gritó de dolor.
- retrocede.- dijo con voz fría- retrocede o ella lo pagará.- y no tuve mas remedio que hacer lo que me decía. El me rodeo caminando y se acerco más a Grace. Con uno de su dedos le descorrió todo el brazo, desde arriba hasta abajo y de vuelta. Posó una de sus manos en el pecho, como si intentara sentir como latía el corazón de ella.
-shhhh- le dijo al oído- no te dolerá... tanto- deslizó la mano desde el pecho de Grace hasta uno de sus senos, ella se estremecía, y gemía de dolor, pero a el parecía no importarle. corrí hacia el y estrelle mi puño contra su cara. el cayó al suelo y se cubrió la nariz con una mano.
- ese fue tu peor error, Seth.- se incorporo rápidamente y miró a Grace. Un sonido, como cuando una rama se rompe, y Grace ya estaba en el suelo gritando y retorciéndose de dolor. Se agarraba el antebrazo izquierdo y en ese momento supe que tenía el hueso roto. Esto había llegado demasiado lejos.
- y este fue el tuyo, perro bastardo-. Deje que mi ira corriera. Por todas las venas corría adrenalina. Con una ráfaga de viento, el demonio salió disparado y se chocó contra un árbol. La tierra, si esta vez seria mi aliada. Miré a mi alrededor mientras el trataba con intentos fallidos de incorporarse. Había una roca grande del tamaño de una pelota de futbol. La elevé pero en cuanto la dirigí con fuerza hacia donde estaba el, solo llegó a estrellarse con un árbol el ya se había marchado.
Grace yacía casi inconsciente en el suelo, y no dejaba que pronunciar mí nombre. Tenia que llevarla al hospital. Y mas vale que Collin ya estuviera en camino.
- estoy aquí Grace- dije para tranquilizarla- ya todo ha pasado.- la levanté en brazos y corrí, pero ya me resultaba mas fácil, como peso muerto como si ni siquiera ella me pesara.
Y para cuando salí a la carretera, ahí estaba, gracias a dios Collin ya volvía a recogerme.
-¿Seth, que le pasó?- me preguntó Collin.
Abrí la puerta trasera, entré a Grace y luego entre yo.- conduce al hospital.
- me duele Seth, me duele el pecho -dijo entre gemidos Grace.- me duele, Seth quédate con migo- ahora estaba alucinando.
- valla matador eres Seth, un día en la escuela y ya tienes a una sexy chica tras de ti.- se burla Collin.
- cuidado con lo que dices Collin- le apreté la mano para que sintiera mi presencia- Grace ya falta poco aguanta. Yo estoy aquí.- pero su rostro perdió toda expresión.
lunes, 21 de junio de 2010
capitulo II - parte 2
- y... cuéntame como son las cosas por aquí- propuse para entablar conversación.
- nada interesantes, aquí las personas son expertas en la estupidez y profesionales en la idiotez- me dijo mientras entrabamos a la lavandería de la escuela- tienes algún abrigo o algo así.
- espera- recordé que llevaba un abrigo en mi mochila así que lo saqué y extendí mi brazo para pasárselo.
- gracias- entró al probador, cuando salió se había puesto el abrigo y llevaba la blusa en la mano. los profesores ponen al máximo mi paciencia, como ya viste ''señorita Wolf''.
- me he dado cuenta, pareciera como si ya hubieras tenido problemas con ese profesor- dije mientras caminábamos por el pasillo de vuelta a los salones de clases.
- el señor Pitterson es mi vecino, y muy amigo de mi tía por lo tanto tiene cierto tipo de odio hacia mi, no como el odio que siente hacia todos sus alumnos si no un odio especial- se me escapó una carcajada.- te devuelvo el abrigo mañana- dijo.
- ¿cual es tu próxima clase?- pregunté.
- química- me respondió.- la miré, ella era... creo que la definiría como especial, me reí acorde a la situación- algebra, entonces... nos vemos en la hora de almuerzo.
- pues nos vemos señor O’reilly- me extendió la mano y... eso era bueno, de algún modo me quería decir que me había perdonado, así que estreché su mano firmemente.
- nos vemos señorita Wolf- ella dio media vuelta y se marchó a el salón de clases de química, observé como se marchaba, se veía graciosa con mi abrigo. Eché una ojeada a el mapa para ver donde estaba el salón de algebra, estaba cerca, así que caminé a paso rápido.
- nada interesantes, aquí las personas son expertas en la estupidez y profesionales en la idiotez- me dijo mientras entrabamos a la lavandería de la escuela- tienes algún abrigo o algo así.
- espera- recordé que llevaba un abrigo en mi mochila así que lo saqué y extendí mi brazo para pasárselo.
- gracias- entró al probador, cuando salió se había puesto el abrigo y llevaba la blusa en la mano. los profesores ponen al máximo mi paciencia, como ya viste ''señorita Wolf''.
- me he dado cuenta, pareciera como si ya hubieras tenido problemas con ese profesor- dije mientras caminábamos por el pasillo de vuelta a los salones de clases.
- el señor Pitterson es mi vecino, y muy amigo de mi tía por lo tanto tiene cierto tipo de odio hacia mi, no como el odio que siente hacia todos sus alumnos si no un odio especial- se me escapó una carcajada.- te devuelvo el abrigo mañana- dijo.
- ¿cual es tu próxima clase?- pregunté.
- química- me respondió.- la miré, ella era... creo que la definiría como especial, me reí acorde a la situación- algebra, entonces... nos vemos en la hora de almuerzo.
- pues nos vemos señor O’reilly- me extendió la mano y... eso era bueno, de algún modo me quería decir que me había perdonado, así que estreché su mano firmemente.
- nos vemos señorita Wolf- ella dio media vuelta y se marchó a el salón de clases de química, observé como se marchaba, se veía graciosa con mi abrigo. Eché una ojeada a el mapa para ver donde estaba el salón de algebra, estaba cerca, así que caminé a paso rápido.
domingo, 30 de mayo de 2010
capitulo II - parte 1
En la mañana todos nos montamos en el jeep a las 7:30, todos sabíamos que Collin podía ser algo enojón cuando las cosas no se hacían a su manera, así que todos tratábamos de evitar que se enojara. llegando al campus, yo estaba al volante y buscaba un lugar en el estacionamiento, pasamos por encima de un charco de agua, y en ese mismo instante iba pasando una chica cerca, quedo empapada completamente. Por el retrovisor vi que balbuceaba algo y di de reversa para ver que decía,- ¿que decías?- le pregunte, ella solo me miró a los ojos, con una mirada que irradiaba nada mas y nada menos que desprecio, no pude evitar mirar su pecho mojado, así como no pude evitar pensar en lo bella que era, tenia una tez clara, pelo castaño y ojos avellanados.
Luego de que nos estacionáramos y ya adentro. Pedí indicaciones, para llegar a la dirección y buscar mi horario de clases, cuando entré vi a una mujer madura de pelo rojizo, y tez clara. Estaba atendiendo una llamada, así que me paré en frente de su escritorio, a la espera de que parara de parlotear. Luego colgó el teléfono.
- ¿en que puedo ayudarte?- me preguntó. Observé el identificador que llevaba, ''Brenda''.
- Brenda ¿verdad? - ella me sonrió- solo pasaba por mi horario de clases, soy nuevo.
- si, y dime ¿cual es tu nombre?- preguntó.
- soy Seth, mucho gusto Brenda- nos dimos la mano. Luego ella se adentró en la pila de papeles que tenia a un lado del escritorio. Sacó una hoja del montón y la observó.
- si, tu eres O´reilly. Tu casillero es el numero 266. En esta hoja puedes ver la clave del casillero y el horario de clases- esbozó una amplia sonrisa- este año me tomé la libertad de incluir un mapa así que será fácil para tí encontrar los salones de clase.
- gracias Brenda- le di la espalda y salí de la oficina, una vez fuera eché una ojeada al horario, literatura, genial, buena manera de seguir con el día. Seguí la guía hasta el salón de literatura. cuando me paré bajo el marco de la puerta, todos los presentes se quedaron mirándome, todos estaban sentados en parejas de dos, y solo quedaba una mesa vacía, el profesor me miró.
- usted es O’reilly... ya que ha optado por llegar tarde, se ha quedado sin compañero asi que puede sentarse por aquí- caminé hasta la única mesa vacía y me senté.
-el tema de hoy es el romanticismo, conoce alguno de ustedes a un autor romanticista.
Nadie levantó la mano. El profesor miró a todo el salón, expectativo y luego concluyó.
- debí imaginarlo, habrán su libro en la pagina diez.
Mientras todos habríamos los libros alguien tocó la puerta tres veces y todos miramos.
-señorita Wolf, solo queda un asiento vacío y ese es el que tendrá que usar el año entero, podría haber escogido a su compañero pero decidió llegar tarde el primer día de clases- era ella, no... no podía serlo, si lo era, Era la misma chica con la que me había topado en el estacionamiento. Como no saberlo si estaba toda mojada de pies a cabeza... y si, no me había equivocado era muy sexy, y mas aún mojada como estaba. Ella buscó con la mirada el único asiento vacío, cuando nuestras miradas se encontraron, su rostro se llenó de cólera y sus ojos se volvieron fríos.
- señorita Wolf puede sentarse- añadió el profesor- o tiene algún problema.
- no no tengo ningún problema profesor- su voz era tan hermosa... de las que te encantan en el primer instante en que la olles, me gustaba. Aún con su temperamento de perros... pero esa forma de iniciar con ella no era buena, primero la baño de pies a cabeza en el estacionamiento y luego para hastiarla más, nos toca en la misma clase, en la misma mesa, y en lo absoluto respiraremos el mismo oxigeno por un año completo. ¿podía ser peor?, no lo creo. ella caminó hasta la mesa en que yo estaba sentado y se sentó con un ruido sonoro.
-¿tú otra vez? baya forma de iniciar el año - se quejó en voz baja, quizás era ese temperamento lo que me gustaba de ella.
- no te preocupes lo único que compartiremos será el oxigeno- sonreí ampliamente mostrándole que no me importaba en lo absoluto que se sentara un año completo al lado mío.
- como si eso no bastara para que quisiera cambiar de horario, ¿sabes? las personas como tú deberían aprender bien como ofrecer disculpas, supongo y no me equivoco que eres un niño mal educado.
- pues te equivocas- presumí- si se como disculparme.
- inténtalo- espetó.
- pues...- dudé, la verdad es que no era bueno para las disculpas- pues...
- me lo imaginaba- volteó a atender al profesor y me dejó en pleno intento de disculpa. la hora de literatura transcurrió lentamente y me tomé todo ese tiempo para organizar las ideas en mi cabeza e inventar una disculpa. Cuando la campana sonó ella se deslizó de la silla y salió rápidamente del salón. Yo la seguí y cuando estuve a su paso comencé.
- créeme lo siento mucho pero es que no te vi... y se que no debí hacer lo que hice luego, lo siento mucho.
- para ti tiene que ser fácil hacer que todas las personas te besen los pies, te diré algo, yo soy tu única excepción. No creas que con un hermoso rostro y unos hermosos ojos podrás hacerme caer a tus pies.
-porque no empezamos de nuevo soy Seth O’reilly ¿como te llamas?
- Grace Wolf - le tendí la mano pero ella no le hizo el mínimo caso.
-¿no tienes otra ropa Wolf?- pregunte- si quieres te acompaño a el cuarto de lavado.
- siempre que esperes fuera- me sonrió- sabes eres muy gentil para ser un niño mal educado, O’reilly.
-¿eso es un alago Wolf?- y así nos dirigimos a el cuarto de lavado.
Luego de que nos estacionáramos y ya adentro. Pedí indicaciones, para llegar a la dirección y buscar mi horario de clases, cuando entré vi a una mujer madura de pelo rojizo, y tez clara. Estaba atendiendo una llamada, así que me paré en frente de su escritorio, a la espera de que parara de parlotear. Luego colgó el teléfono.
- ¿en que puedo ayudarte?- me preguntó. Observé el identificador que llevaba, ''Brenda''.
- Brenda ¿verdad? - ella me sonrió- solo pasaba por mi horario de clases, soy nuevo.
- si, y dime ¿cual es tu nombre?- preguntó.
- soy Seth, mucho gusto Brenda- nos dimos la mano. Luego ella se adentró en la pila de papeles que tenia a un lado del escritorio. Sacó una hoja del montón y la observó.
- si, tu eres O´reilly. Tu casillero es el numero 266. En esta hoja puedes ver la clave del casillero y el horario de clases- esbozó una amplia sonrisa- este año me tomé la libertad de incluir un mapa así que será fácil para tí encontrar los salones de clase.
- gracias Brenda- le di la espalda y salí de la oficina, una vez fuera eché una ojeada al horario, literatura, genial, buena manera de seguir con el día. Seguí la guía hasta el salón de literatura. cuando me paré bajo el marco de la puerta, todos los presentes se quedaron mirándome, todos estaban sentados en parejas de dos, y solo quedaba una mesa vacía, el profesor me miró.
- usted es O’reilly... ya que ha optado por llegar tarde, se ha quedado sin compañero asi que puede sentarse por aquí- caminé hasta la única mesa vacía y me senté.
-el tema de hoy es el romanticismo, conoce alguno de ustedes a un autor romanticista.
Nadie levantó la mano. El profesor miró a todo el salón, expectativo y luego concluyó.
- debí imaginarlo, habrán su libro en la pagina diez.
Mientras todos habríamos los libros alguien tocó la puerta tres veces y todos miramos.
-señorita Wolf, solo queda un asiento vacío y ese es el que tendrá que usar el año entero, podría haber escogido a su compañero pero decidió llegar tarde el primer día de clases- era ella, no... no podía serlo, si lo era, Era la misma chica con la que me había topado en el estacionamiento. Como no saberlo si estaba toda mojada de pies a cabeza... y si, no me había equivocado era muy sexy, y mas aún mojada como estaba. Ella buscó con la mirada el único asiento vacío, cuando nuestras miradas se encontraron, su rostro se llenó de cólera y sus ojos se volvieron fríos.
- señorita Wolf puede sentarse- añadió el profesor- o tiene algún problema.
- no no tengo ningún problema profesor- su voz era tan hermosa... de las que te encantan en el primer instante en que la olles, me gustaba. Aún con su temperamento de perros... pero esa forma de iniciar con ella no era buena, primero la baño de pies a cabeza en el estacionamiento y luego para hastiarla más, nos toca en la misma clase, en la misma mesa, y en lo absoluto respiraremos el mismo oxigeno por un año completo. ¿podía ser peor?, no lo creo. ella caminó hasta la mesa en que yo estaba sentado y se sentó con un ruido sonoro.
-¿tú otra vez? baya forma de iniciar el año - se quejó en voz baja, quizás era ese temperamento lo que me gustaba de ella.
- no te preocupes lo único que compartiremos será el oxigeno- sonreí ampliamente mostrándole que no me importaba en lo absoluto que se sentara un año completo al lado mío.
- como si eso no bastara para que quisiera cambiar de horario, ¿sabes? las personas como tú deberían aprender bien como ofrecer disculpas, supongo y no me equivoco que eres un niño mal educado.
- pues te equivocas- presumí- si se como disculparme.
- inténtalo- espetó.
- pues...- dudé, la verdad es que no era bueno para las disculpas- pues...
- me lo imaginaba- volteó a atender al profesor y me dejó en pleno intento de disculpa. la hora de literatura transcurrió lentamente y me tomé todo ese tiempo para organizar las ideas en mi cabeza e inventar una disculpa. Cuando la campana sonó ella se deslizó de la silla y salió rápidamente del salón. Yo la seguí y cuando estuve a su paso comencé.
- créeme lo siento mucho pero es que no te vi... y se que no debí hacer lo que hice luego, lo siento mucho.
- para ti tiene que ser fácil hacer que todas las personas te besen los pies, te diré algo, yo soy tu única excepción. No creas que con un hermoso rostro y unos hermosos ojos podrás hacerme caer a tus pies.
-porque no empezamos de nuevo soy Seth O’reilly ¿como te llamas?
- Grace Wolf - le tendí la mano pero ella no le hizo el mínimo caso.
-¿no tienes otra ropa Wolf?- pregunte- si quieres te acompaño a el cuarto de lavado.
- siempre que esperes fuera- me sonrió- sabes eres muy gentil para ser un niño mal educado, O’reilly.
-¿eso es un alago Wolf?- y así nos dirigimos a el cuarto de lavado.
viernes, 28 de mayo de 2010
capitulo I - parte 2
-hey Seth- me dijo Collin- recuerda que mañana comenzamos las clases y deberías acostarte temprano.
-si, si como sea- lo único que deseaba en ese momento era salir de ahí y tener un momento de paz, además de conocer los alrededores de mi nueva casa- te estás pareciendo a mi madre...-como si no recordarla fuera fácil... Me giré y salí por la puerta.
Afuera estaba frío como me gustaba. Recuerdo cuando era pequeño, en las noches frías mi madre me cubría con el edredón, yo lo hacia a un lado cuando ella salía de la habitación. Caminé hasta el lago, había una roca muy grande, salté y me senté en ella. Por qué tenía Collin que recordarme a mi madre. Ella era la mejor madre que habría pedido, era tan servicial siempre decidida a ayudar con su pelo negro y sus ojos canela que aveces podían ser acosadores, o así me parecía hace algunos días cuando todo en mi vida podría haberse llamado normal, con una absurda monotonía, pero vaya que extrañaré las travesuras de Max y Alex, esta ultima era encantadora, también extrañaré llevarla a sus clases de ballet, y dejar a Max en el fútbol de camino a mis clases de piano. Sentía una ira incontrolable por no poder seguir los consejos de papá.
Era una ira que ni yo ni nadie podría controlar, el despedirme de los seres que amo ese era el precio que tenia que pagar, solo recordar el rostro de mamá cuando me fui sin explicación. Cuando me di cuenta del fuego que ardía dentro de mi miré hacia el lago y la explicación sería que el agua hervía...mierda pero como eso podía estar ocurriendo, traté de calmarme y lo logré saque de mi cabeza a mi antigua familia y traté de comprender como rayos eso podía ocurrir. Mientras mi ira se calmaba así fue dejando de hervir hasta que quedó muerta como si nada hubiera sucedido. La confusión empezó a preocuparme y de momento, mi cuerpo se encontraba encima de la piedra pero mi mente había volado hasta un lugar que reconocí de mi vida pasada.
En mi mente fueron pasando las imágenes necesarias para saber que era lo que sucedía , cuando volví a mi tenia una explicación muy convincente de que ocurrió hace unos segundos y qué tenía que hacer con ello. Pero como diablos podría yo hacer todo eso. En mi visión estaba levantando el agua del lago y se acumulaba encima, en el aire. Me habían dicho que tendríamos dones, pero como esperar esto.
Intentarlo no me haría daño o eso creo, me concentré en lo que debía hacer, o mejor decir lo que intentaría hacer, me paré en la roca y levanté el brazo para así ver que podría lograr, así lo hacían en la televisión y era de lo mas raro, pensar en esto solo me recordaba a mis queridos comics de los x men.
Tal y como lo había visto en mi revelación el agua del lago se elevó, genial, esto si que me gustaba... pero mierda que cansancio me provocaba todo esto. Era muy inexperto, bajé el brazo que había levantado y el agua volvió a su posición. Si podía controlarlo mejoraría cada vez más, pero la cuestión era, solo sería el chico que te ataca con agua eso sería un poco gay. en ese momento me fui de mi mismo y tres imágenes más me rondaron en la cabeza: en la primera me vi a mi mismo levantando la gran roca en la que estaba parado, en la segunda estaba controlando algo... fuego, pero que rayos... y en la tercera estaba creando algo así como una corriente de aire de forma circular. Cuando volví a mi suspiré, si! al menos no sería Poseidón o algo así como un sireno.
Estaba lo suficientemente cansado como para irme a la cama, es más eso haría. Salté de la gran roca y me dirigí a la puerta de entrada, en la sala de estar no quedaba nadie me dirigí sigilosamente a la cocina, era antigua lo mas nuevo que había en ella era el refrigerador, en medio de la habitación había una mesa de metal sobre ella situados casi en el techo colgaban sartenes de todos los tamaños, el refrigerador se encontraba del lado izquierdo de la sala, que hambre tenía. Caminé hasta el refrigerador y lo abrí tomé el jugo y busqué un vaso por los gabinetes, después de abrir cuatro de ellos encontré el indicado, tomé un vaso y lo llené, devolví el jugo al refrigerador, busqué en la despensa las frituras y tomé unas pringgles. Subí las escaleras y me dirigí a la habitación de Collin.
La luz estaba apagada, ya se había ido a la cama, así que caminé un poco más y abrí la puerta de mi habitación, adentro era tan grande y solo para mi, mi mundo. Abrí la puerta corrediza de mi armario y empecé a desempacar la poca ropa que había escogido para mi huida. En eso deje mi pijama afuera que era un pantalón a cuadros azul y un t-shirt negro de cuello en v. me puse el pijama y prendí mi estéreo en un volumen en el que solo yo lo oiría. Me senté en la cama y empecé a comerme mis pringgles. Cuando terminé fui al baño para lavarme los dientes. Me acosté y me deje sumir poco a poco en la inconsciencia .
-si, si como sea- lo único que deseaba en ese momento era salir de ahí y tener un momento de paz, además de conocer los alrededores de mi nueva casa- te estás pareciendo a mi madre...-como si no recordarla fuera fácil... Me giré y salí por la puerta.
Afuera estaba frío como me gustaba. Recuerdo cuando era pequeño, en las noches frías mi madre me cubría con el edredón, yo lo hacia a un lado cuando ella salía de la habitación. Caminé hasta el lago, había una roca muy grande, salté y me senté en ella. Por qué tenía Collin que recordarme a mi madre. Ella era la mejor madre que habría pedido, era tan servicial siempre decidida a ayudar con su pelo negro y sus ojos canela que aveces podían ser acosadores, o así me parecía hace algunos días cuando todo en mi vida podría haberse llamado normal, con una absurda monotonía, pero vaya que extrañaré las travesuras de Max y Alex, esta ultima era encantadora, también extrañaré llevarla a sus clases de ballet, y dejar a Max en el fútbol de camino a mis clases de piano. Sentía una ira incontrolable por no poder seguir los consejos de papá.
Era una ira que ni yo ni nadie podría controlar, el despedirme de los seres que amo ese era el precio que tenia que pagar, solo recordar el rostro de mamá cuando me fui sin explicación. Cuando me di cuenta del fuego que ardía dentro de mi miré hacia el lago y la explicación sería que el agua hervía...mierda pero como eso podía estar ocurriendo, traté de calmarme y lo logré saque de mi cabeza a mi antigua familia y traté de comprender como rayos eso podía ocurrir. Mientras mi ira se calmaba así fue dejando de hervir hasta que quedó muerta como si nada hubiera sucedido. La confusión empezó a preocuparme y de momento, mi cuerpo se encontraba encima de la piedra pero mi mente había volado hasta un lugar que reconocí de mi vida pasada.
En mi mente fueron pasando las imágenes necesarias para saber que era lo que sucedía , cuando volví a mi tenia una explicación muy convincente de que ocurrió hace unos segundos y qué tenía que hacer con ello. Pero como diablos podría yo hacer todo eso. En mi visión estaba levantando el agua del lago y se acumulaba encima, en el aire. Me habían dicho que tendríamos dones, pero como esperar esto.
Intentarlo no me haría daño o eso creo, me concentré en lo que debía hacer, o mejor decir lo que intentaría hacer, me paré en la roca y levanté el brazo para así ver que podría lograr, así lo hacían en la televisión y era de lo mas raro, pensar en esto solo me recordaba a mis queridos comics de los x men.
Tal y como lo había visto en mi revelación el agua del lago se elevó, genial, esto si que me gustaba... pero mierda que cansancio me provocaba todo esto. Era muy inexperto, bajé el brazo que había levantado y el agua volvió a su posición. Si podía controlarlo mejoraría cada vez más, pero la cuestión era, solo sería el chico que te ataca con agua eso sería un poco gay. en ese momento me fui de mi mismo y tres imágenes más me rondaron en la cabeza: en la primera me vi a mi mismo levantando la gran roca en la que estaba parado, en la segunda estaba controlando algo... fuego, pero que rayos... y en la tercera estaba creando algo así como una corriente de aire de forma circular. Cuando volví a mi suspiré, si! al menos no sería Poseidón o algo así como un sireno.
Estaba lo suficientemente cansado como para irme a la cama, es más eso haría. Salté de la gran roca y me dirigí a la puerta de entrada, en la sala de estar no quedaba nadie me dirigí sigilosamente a la cocina, era antigua lo mas nuevo que había en ella era el refrigerador, en medio de la habitación había una mesa de metal sobre ella situados casi en el techo colgaban sartenes de todos los tamaños, el refrigerador se encontraba del lado izquierdo de la sala, que hambre tenía. Caminé hasta el refrigerador y lo abrí tomé el jugo y busqué un vaso por los gabinetes, después de abrir cuatro de ellos encontré el indicado, tomé un vaso y lo llené, devolví el jugo al refrigerador, busqué en la despensa las frituras y tomé unas pringgles. Subí las escaleras y me dirigí a la habitación de Collin.
La luz estaba apagada, ya se había ido a la cama, así que caminé un poco más y abrí la puerta de mi habitación, adentro era tan grande y solo para mi, mi mundo. Abrí la puerta corrediza de mi armario y empecé a desempacar la poca ropa que había escogido para mi huida. En eso deje mi pijama afuera que era un pantalón a cuadros azul y un t-shirt negro de cuello en v. me puse el pijama y prendí mi estéreo en un volumen en el que solo yo lo oiría. Me senté en la cama y empecé a comerme mis pringgles. Cuando terminé fui al baño para lavarme los dientes. Me acosté y me deje sumir poco a poco en la inconsciencia .
sábado, 8 de mayo de 2010
capitulo I - parte 1 * SETH
- bien y mal, esas palabras siempre me habían rondado por la cabeza, en este cuerpo no había muchas cosas interesantes que hacer... mi peor condena había sido despedirme de mis alas. Maldición!, por que tenia que usar este cuerpo tan inútil e inservible, lo único que hasta ahora me había gustado eran sus sensaciones, la manera de sentir... estos sentimientos tan fuertes. Aparte de la manera de demostrarse amor entre los humanos que era bastante efectiva y además muy... sin descripción cuando llega a tal punto de excitación es como si el mundo se cayera a pedazos... tengo que agradecerle al padre una vez mas por lo muy bien llamado es sexo.
Ese día estábamos solo Erick, Collin y yo. Otto se había quedado en el centro educativo inscribiéndonos en las nuevas ¨clases¨ y Deborah había ido al supermercado para hacer las compras. Lo único que me molestaba de esta situación era tener que vivir en la misma casa con Erick que no me caía para nada bien. Desde que nos asignaron esta misión lo único que a hecho es molestarnos a todos con su estúpida forma de ser, era como ¨toma tu camino y yo tomaré el mío¨, hacer eso era lo mas fácil, pero también era como ¨crúzate por mi camino y despídete de lo que tus ojos humanos ven¨ vaya dilema. No soy de los que andan peleando por cualquier cosa y viven presumiendo que les haya tocado un cuerpo descomunal. Pero eso no era tan importante, me tocó un cuerpo de su misma altura pero no tan descomunal, mas bien digamos promedio, y si tenia que reventarle le nariz de una patada para que dejara esa actitud tan humana, lo haría sin inconvenientes.No es que la violencia sea la mejor forma de resolver las cosas, pero como el caso de Erick, hay personas que no entienden a menos de que le des una buena azotada contra la pared.
Cuando Collin detuvo el jeep en frente de nuestro nuevo ¨hogar¨: (pienso que no debería de llamarse así teniendo a la bestia de Erick viviendo allí), no estaba tan mal era una casa grande, con buena arquitectura y lejos de cualquier otra casa, eso quería decir cero vecinos y bienvenidas.
Era una casa antigua situada en pleno bosque, solo un camino de grava donde podía cruzar un solo auto llevaba hasta ella, de un color grisáceo y aspecto de tener mucho tiempo inhabitada. la puerta de entrada tenia forma de arco y encima del arco había una obra tallada con dos ángeles tocando trompetas y una luz celestial. Había una fuente del mismo color grisáceo y en la cima tenia un ángel bebé, un pequeño claro que separaba a la fuente de un pequeño lago, era de forma circular pero se acercaba más a un óvalo.
- hey Seth ven a buscar tu equipaje o ¿que crees que se irá solo a la planta de arriba?- gritó Collin, me había quedado tan maravillado con mi nuevo hogar que cuando escuche que el me llamaba volví a la realidad.
- si- al fin le dije, pero sin dejar de mirar la arquitectura antigua de la casa. Me volví a el jeep y saqué mi bolsa azul ultramar desgastada, lo alcancé en menos de cinco segundos- oye Collin, ya has venido antes muéstrame cual es mi dormitorio.
-ese es mi deber Seth, me tengo que pasar el día mostrando la casa a todos y planteando las reglas desde hoy.
- no crees que somos lo bastante maduros para lo de las reglas y lo que te hacen si no las cumples- lo reté.
-si, si, pero debe haber orden y además creé un horario para todo aunque cada habitación tiene su baño y tenemos habitaciones de sobra, así que no tendrás problemas con Erick, no quiero tener que limpiar la sangre que vote de la nariz cuando de la rompas- bromeó.
- ese seria el día mas feliz de la vida-le aseguré- Collin con eso de el orden a veces eres fastidioso.
-así soy yo y nadie lo puede cambiar, así que cuando tengas que hacer sangrar a la bestia de Erick hazlo fuera de mi suelo.
-si como sea algún día ocurrirá y no podrán evitarlo- Erick había entrado a casa primero- ni el mismo Otto.
Cuando entramos a la casa seguí a Collin y el me guió a mi dormitorio, luego dio media vuelta y entró a la habitación que estaba a dos puertas de la mía, era bueno saber que lo tenia cerca. Mi habitación era del mismo color grisáceo antiguo de el exterior de la casa lo que me hacia dudar si había otro color que no fuera ese en la casa entera. la habitación tenia una gran ventana con un marco gris metálico y decorada con una cortina negra con bordes plateados. la cama era antigua al igual que toda la casa, tenia cuatro pequeñas columnas en cada esquina y arriba tenia colgada una cortina negra igual que la de la ventana, las sabanas que adornaban la cama eran grises.
Había un gran espejo en la pared izquierda de la habitación que iba desde el techo hasta el suelo y abarcaba toda la pared, limpiarlo no será un problema para Collin, mejor, el mismo se ofrecerá a limpiarlo. La habitación me impresionó, al ver esa cama tan espaciosa me imaginé en ella y la luz de la luna entrando por la gran ventana, pero no solo. Era raro lo morbosa que podía llegar a ser mi mente de humano.
Quería ver los alrededores así que dejé mi bolsa encima de la cama y me dirigí a la primera planta donde me esperaban Collin, Erick, Otto, y Deborah. Los dos últimos se habían sentado en el gran sofá de piel y se tomaban de la mano como siempre que estaban juntos, eran dos almas que se habían creado para estar juntas y si eso no era posible ninguna podía existir. Erick estaba parado en la ventana gigante que estaba en la pared derecha de la gran sala. Esta sala era muy grande y habían muchos muebles, en el centro había una mesa de cristal. Collin esperó a que me sentara en el sillón de al lado de la chimenea que estaba encendida y luego comenzó.
- lo primero son los horarios de comida, el desayuno se sirve a las siete a.m, media hora antes de que tengamos que partir a la preparatoria, el que no esté despierto a esa hora tendrá que prepararse su propio desayuno- Collin se apoyó de la pared de la chimenea y siguió con su discurso- la comida la preparará Deborah después que lleguemos de la preparatoria, Otto lavará los platos de la comida. Seth y yo prepararemos la cena y Erick lavará los platos. todos haremos algo y así nadie se quejará de quien hace que y quien no hace- ¿entienden?- dijo como el capitán que manda a su escuadrón en una misión.
-si ya entendimos Collin- dijo Otto- ahora lo mío. Las reuniones se llevarán a cabo en el despacho allí tenemos todo el material organizado, serán después de la cena a las diez de la noche.
-entendido- dije en tono de reproche porque quería irme de ahí- ya hemos entendido- afuera una luna llena brillaba hermosa como siempre había sido. Me paré del sillón y caminé hacia la puerta.
Ese día estábamos solo Erick, Collin y yo. Otto se había quedado en el centro educativo inscribiéndonos en las nuevas ¨clases¨ y Deborah había ido al supermercado para hacer las compras. Lo único que me molestaba de esta situación era tener que vivir en la misma casa con Erick que no me caía para nada bien. Desde que nos asignaron esta misión lo único que a hecho es molestarnos a todos con su estúpida forma de ser, era como ¨toma tu camino y yo tomaré el mío¨, hacer eso era lo mas fácil, pero también era como ¨crúzate por mi camino y despídete de lo que tus ojos humanos ven¨ vaya dilema. No soy de los que andan peleando por cualquier cosa y viven presumiendo que les haya tocado un cuerpo descomunal. Pero eso no era tan importante, me tocó un cuerpo de su misma altura pero no tan descomunal, mas bien digamos promedio, y si tenia que reventarle le nariz de una patada para que dejara esa actitud tan humana, lo haría sin inconvenientes.No es que la violencia sea la mejor forma de resolver las cosas, pero como el caso de Erick, hay personas que no entienden a menos de que le des una buena azotada contra la pared.
Cuando Collin detuvo el jeep en frente de nuestro nuevo ¨hogar¨: (pienso que no debería de llamarse así teniendo a la bestia de Erick viviendo allí), no estaba tan mal era una casa grande, con buena arquitectura y lejos de cualquier otra casa, eso quería decir cero vecinos y bienvenidas.
Era una casa antigua situada en pleno bosque, solo un camino de grava donde podía cruzar un solo auto llevaba hasta ella, de un color grisáceo y aspecto de tener mucho tiempo inhabitada. la puerta de entrada tenia forma de arco y encima del arco había una obra tallada con dos ángeles tocando trompetas y una luz celestial. Había una fuente del mismo color grisáceo y en la cima tenia un ángel bebé, un pequeño claro que separaba a la fuente de un pequeño lago, era de forma circular pero se acercaba más a un óvalo.
- hey Seth ven a buscar tu equipaje o ¿que crees que se irá solo a la planta de arriba?- gritó Collin, me había quedado tan maravillado con mi nuevo hogar que cuando escuche que el me llamaba volví a la realidad.
- si- al fin le dije, pero sin dejar de mirar la arquitectura antigua de la casa. Me volví a el jeep y saqué mi bolsa azul ultramar desgastada, lo alcancé en menos de cinco segundos- oye Collin, ya has venido antes muéstrame cual es mi dormitorio.
-ese es mi deber Seth, me tengo que pasar el día mostrando la casa a todos y planteando las reglas desde hoy.
- no crees que somos lo bastante maduros para lo de las reglas y lo que te hacen si no las cumples- lo reté.
-si, si, pero debe haber orden y además creé un horario para todo aunque cada habitación tiene su baño y tenemos habitaciones de sobra, así que no tendrás problemas con Erick, no quiero tener que limpiar la sangre que vote de la nariz cuando de la rompas- bromeó.
- ese seria el día mas feliz de la vida-le aseguré- Collin con eso de el orden a veces eres fastidioso.
-así soy yo y nadie lo puede cambiar, así que cuando tengas que hacer sangrar a la bestia de Erick hazlo fuera de mi suelo.
-si como sea algún día ocurrirá y no podrán evitarlo- Erick había entrado a casa primero- ni el mismo Otto.
Cuando entramos a la casa seguí a Collin y el me guió a mi dormitorio, luego dio media vuelta y entró a la habitación que estaba a dos puertas de la mía, era bueno saber que lo tenia cerca. Mi habitación era del mismo color grisáceo antiguo de el exterior de la casa lo que me hacia dudar si había otro color que no fuera ese en la casa entera. la habitación tenia una gran ventana con un marco gris metálico y decorada con una cortina negra con bordes plateados. la cama era antigua al igual que toda la casa, tenia cuatro pequeñas columnas en cada esquina y arriba tenia colgada una cortina negra igual que la de la ventana, las sabanas que adornaban la cama eran grises.
Había un gran espejo en la pared izquierda de la habitación que iba desde el techo hasta el suelo y abarcaba toda la pared, limpiarlo no será un problema para Collin, mejor, el mismo se ofrecerá a limpiarlo. La habitación me impresionó, al ver esa cama tan espaciosa me imaginé en ella y la luz de la luna entrando por la gran ventana, pero no solo. Era raro lo morbosa que podía llegar a ser mi mente de humano.
Quería ver los alrededores así que dejé mi bolsa encima de la cama y me dirigí a la primera planta donde me esperaban Collin, Erick, Otto, y Deborah. Los dos últimos se habían sentado en el gran sofá de piel y se tomaban de la mano como siempre que estaban juntos, eran dos almas que se habían creado para estar juntas y si eso no era posible ninguna podía existir. Erick estaba parado en la ventana gigante que estaba en la pared derecha de la gran sala. Esta sala era muy grande y habían muchos muebles, en el centro había una mesa de cristal. Collin esperó a que me sentara en el sillón de al lado de la chimenea que estaba encendida y luego comenzó.
- lo primero son los horarios de comida, el desayuno se sirve a las siete a.m, media hora antes de que tengamos que partir a la preparatoria, el que no esté despierto a esa hora tendrá que prepararse su propio desayuno- Collin se apoyó de la pared de la chimenea y siguió con su discurso- la comida la preparará Deborah después que lleguemos de la preparatoria, Otto lavará los platos de la comida. Seth y yo prepararemos la cena y Erick lavará los platos. todos haremos algo y así nadie se quejará de quien hace que y quien no hace- ¿entienden?- dijo como el capitán que manda a su escuadrón en una misión.
-si ya entendimos Collin- dijo Otto- ahora lo mío. Las reuniones se llevarán a cabo en el despacho allí tenemos todo el material organizado, serán después de la cena a las diez de la noche.
-entendido- dije en tono de reproche porque quería irme de ahí- ya hemos entendido- afuera una luna llena brillaba hermosa como siempre había sido. Me paré del sillón y caminé hacia la puerta.
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