El resto del día transcurrió lento, demasiado lento para mi agrado. Se podría decir que estaba en modo apagado. Todo lo que decían y comentaban se oía lejos, todo lo que quería era volver a mirarla a los ojos. Pero no la volví a ver hasta la salida. Cuando la acompañé otra vez a la lavandería del la escuela, ya que su blusa estaba limpia y seca. Entró al vestidor y en menos de 10 segundos ya había salido con su blusa puesta.¿estoy siendo muy atrevido al pensar que tienen unas boobies muy sexys?. Dios que pasa conmigo se supone que vine hasta la tierra a salvarla no a volverme un puto gigoló. Me entregó el abrigo.
-¿de donde vienes?- me preguntó ella ladeando la cabeza con rostro pensativo.
- vivía en nueva york, llegue apenas Aller- respondí.
- y que te hiso venir hasta Detroit, supongo que la ciudad que nunca duerme no es tan buen lugar para vivir.
por mi mente pasaron todos los recuerdos de mi infancia, recordé la sensación que me provocaba jugar mi perro Waky, y ver como mama desyerbaba y cortaba las ojas marchitas de las masetas bajo la cerca que no hacia poco había construido con mi padre y mi hermano mayor Connor. Era un buen lugar, pero no quería darle detalles de por que estaba aquí en Detroit.
- si, no nos gustaba mucho el movimiento en new york, así que decidimos que seria mejor venir a un lugar mas calmado- contesté mintiendo- ¿tu has vivido siempre aquí?
-no nací aquí en realidad naci en new york, que coincidencia ¿no?, allá viví la mayor parte de mi infancia, hasta que cumplí los 14 años - su rostro se torno inexpresivo pero en un momento volvió en si y en su cara reflejó una mueca de dolor- hasta que mis padres murieron.- comenzó a caminar devuelta al campus. La seguí y con suavidad la tomé del antebrazo, y ante el contacto paró de caminar. En su rostro una lagrima, solo una, corría por su mejilla, con la punta del dedo pulgar la sequé, sus ojos brillaban.
- lo siento mucho Grace- le dije y apreté ligeramente su mano- se lo que se siente perder a los que uno ama.- y dicho eso por mi mente pasaron imágenes de mi familia, a ellos si los amaba.
- ya tengo que irme Seth. Espero verte mañana.- dijo y se dedicó a fingir una sonrisa.
- si quieres puedo llevarte. ¿Donde vives?- dije preocupado.
- vivo cerca me voy caminando, pero gracias de todas formas.
- pues te acompaño.- tenia un raro presentimiento, como si debiera cuidarla.- espérame un momento.- el jeep estaba cerca así que caminé rápido hasta el en donde se encontraban Deborah y Collin, supuse que Erick como en los dos días que llevaba conociéndolo, llegaría tarde. Me acerqué a Collin.
-váyanse sin mi- le dije en voz baja- dentro de 30 minutos vienes en el jeep y pasas a recogerme, entendido.
-¿que me darás a cambio?- este pregunta con una sonrisa maliciosa en la cara.
- te romperé el culo de una patada si no haces lo que te digo.- su expresión cambio de cómica a seria.
- me debes una hijo de puta.- me metí el dedo en la boca y se lo metí en la oreja. Este se encogió ante la humedad de mi baboso dedo. Y se apartó de mi- genial tendré que darme un baño de una hora para quitarme tus asquerosos gérmenes de encina.
- no seas cómico, Collin, si eso es lo que tardas a diario.- y caminé otra vez hacia donde estaba Grace.
- Seth no tienes que hacer esto.- y volvía a equivocarse, si debía. Si a ella le pasaba algo no me lo perdonaría.
- pero quiero hacerlo.- comenzamos a caminar, entablamos una conversación y me dijo cuanto faltaba para llegar. En realidad estaba cerca, por que ya se veía la fachada de una de una casa. Estábamos caminando por la acera, y a nuestro lado un bosque, el mismo bosque que se extendía hasta mi hogar, según vi en los mapas. En ese momento algo me cruzó por el lado tan rápido que solo alcancé a oír el gemido de Grace al lado mío. Miré a mi alrededor y en el bosque habían dos siluetas que no lograba distinguir por lo lejos que estaban. Pero lo único que pude hacer fue correr, correr hacia adonde se habían llevado a Grace. Mientras mas me acercaba a ellos pude ver mejor a las siluetas. Una era Grace, y la otra era... y por el color de sus ojos lo deduje. Era un demonio. Estaba a unos metros de ella, pero ella no se movía, ni siquiera cuando me acerqué a ella y la tome del antebrazo justo como lo había hecho antes. Sus ojos brillaban y brotaban lágrimas de ellos.
ella sufría y yo no hacia nada para ayudarla, así que me concentré en mi espectador, un hombre alto pero no mas alto que yo, podría con esto, vestía entero de negro, y lucía una sínica y sádica sonrisa en el rostro.
-¿que quieres de mi bastardo?- me acerque al el pero a una distancia prudente- por que no peleas como el bastardo que eres con alguien que este a tu altura.
- buen día- se metió las manos en los bolsillos y me dedico una gran sonrisa- solo vine a advertirte, a advertirles. El tiempo se les agota, y cada vez están mas perdidos, el día llega ¨Seth¨ el día en el que todos ustedes y este planeta perecerán.
- y que tiene que ver ella en este asunto, déjala tranquila, sea lo que sea que le estés haciendo.
- tranquilízate aun no e empezado.- la miró esa mirada sádica se hizo profunda, como si tratara de mirarle el interior, o peor aún como si pudiera hacerlo. Ella empezó a gemir de dolor.- que hermosa chica tienes, Seth.
-¡hijo de puta!- corrí hasta el pero en el momento en el que casi nada de distancia me impedía golpearlo, ella gritó, gritó mi nombre, gritó de dolor.
- retrocede.- dijo con voz fría- retrocede o ella lo pagará.- y no tuve mas remedio que hacer lo que me decía. El me rodeo caminando y se acerco más a Grace. Con uno de su dedos le descorrió todo el brazo, desde arriba hasta abajo y de vuelta. Posó una de sus manos en el pecho, como si intentara sentir como latía el corazón de ella.
-shhhh- le dijo al oído- no te dolerá... tanto- deslizó la mano desde el pecho de Grace hasta uno de sus senos, ella se estremecía, y gemía de dolor, pero a el parecía no importarle. corrí hacia el y estrelle mi puño contra su cara. el cayó al suelo y se cubrió la nariz con una mano.
- ese fue tu peor error, Seth.- se incorporo rápidamente y miró a Grace. Un sonido, como cuando una rama se rompe, y Grace ya estaba en el suelo gritando y retorciéndose de dolor. Se agarraba el antebrazo izquierdo y en ese momento supe que tenía el hueso roto. Esto había llegado demasiado lejos.
- y este fue el tuyo, perro bastardo-. Deje que mi ira corriera. Por todas las venas corría adrenalina. Con una ráfaga de viento, el demonio salió disparado y se chocó contra un árbol. La tierra, si esta vez seria mi aliada. Miré a mi alrededor mientras el trataba con intentos fallidos de incorporarse. Había una roca grande del tamaño de una pelota de futbol. La elevé pero en cuanto la dirigí con fuerza hacia donde estaba el, solo llegó a estrellarse con un árbol el ya se había marchado.
Grace yacía casi inconsciente en el suelo, y no dejaba que pronunciar mí nombre. Tenia que llevarla al hospital. Y mas vale que Collin ya estuviera en camino.
- estoy aquí Grace- dije para tranquilizarla- ya todo ha pasado.- la levanté en brazos y corrí, pero ya me resultaba mas fácil, como peso muerto como si ni siquiera ella me pesara.
Y para cuando salí a la carretera, ahí estaba, gracias a dios Collin ya volvía a recogerme.
-¿Seth, que le pasó?- me preguntó Collin.
Abrí la puerta trasera, entré a Grace y luego entre yo.- conduce al hospital.
- me duele Seth, me duele el pecho -dijo entre gemidos Grace.- me duele, Seth quédate con migo- ahora estaba alucinando.
- valla matador eres Seth, un día en la escuela y ya tienes a una sexy chica tras de ti.- se burla Collin.
- cuidado con lo que dices Collin- le apreté la mano para que sintiera mi presencia- Grace ya falta poco aguanta. Yo estoy aquí.- pero su rostro perdió toda expresión.

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