Lo primero que sentí fue un gran dolor de cabeza, todo sumado a un inmenso dolor en el antebrazo izquierdo. No tenia ni idea de lo que me había pasado, y aún tratando de recordarlo, el dolor se hacía mas intenso.
Mis ojos cerrados. Podía sentir el olor a formol, el que siempre había en los hospitales, y también podía sentir las respiraciones a mi alrededor, podía sentir los latidos de cada uno de los corazones en la habitación, uno...tres..., si tres, y era consiente del calor de la mano que apretaba mi mano derecha, y el calor sobrecogedor de la voz susurrante que a mi oído dijo ¨todo esta bien, Grace, puedes abrir los ojos¨ y la luz me cegó. Mis ojos se adaptaron y vi su rostro, recorrí la habitación con la mirada y también estaban un chico de baja estatura y mi tía.
Trato de sentarme pero la mano de Seth en mi hombro, y sus ojos en los míos. Solo eso me bastó para saber que no debía hacerlo.
-tienes que descansar.- me dice Seth mientras le da un leve apretón a mi mano.- duérmete, te prometo que nos iremos pronto.- y se acerca a mi... me toca la frente con sus labios, y me quita un mechón de pelo de la cara. Cierro los ojos y el aún tiene mi mano en la suya, cuando intenta zafarla la tomo con más fuerza, el comprende que lo quiero a mi lado. Y no tardo ni un minuto en sumergirme en la inconsciencia.
***
Me despierto de golpe, a causa de las manos que agitan mi hombro.
-Grace, linda. Ya tienes que despertar.- decía mi tía- ya nos vamos a casa.
- ya entendí.- digo y me siento lentamente, mi cabeza empieza a dar vueltas.- ¿donde está Seth?
-dijo que pasaría hoy a verte, cuando estés ya en casa, es un buen chico se la pasó el día de Aller entero contigo.
-vámonos.- digo en tono molesto y se que mi tía es muy buena persona para que la trate así.- ¿como te has enterado?
-el otro chico fue hasta la casa a avisarme, me conto lo que te ocurría y vine rápido para acá.- mi tía es joven, tiene 40 años pero aparenta unos 30. Tenemos el mismo pelo y ella tiene los ojos de mi abuela, de un hermoso verde esmeralda, piel pálida, y cuerpo de modelo.- si Seth no hubiese estado cerda de ti, no se quien te habría encontrado.- yo paré en seco.
-¿que me ocurrió?- pregunto mirando hacia el yeso que tengo en mi brazo izquierdo.
-¿no lo recuerdas?- y yo sacudo la cabeza tratando de organizar mis ideas.- ya veo que no, según me explico este chico... Collin, la verdad es que no se que clase de hombre haría esto.- dice mientras manosea un cigarrillo, le lanzo una de esas miradas ya conocidas que le dicen que no debe hacerlo. Y ella lo guarda en su bolso.- tu ibas a casa caminando, y un bastardo te atropelló, al parecer no se detuvo a ver como estabas, porque cuando Seth te encontró estabas sola en el camino, desmayada... quizás a eso se deba el que no recuerdas nada.
-no, no logro recordar nada. ¿Cuanto tiempo debo usar esta estupidez?- pregunto señalando a el yeso en mi brazo.
- este es solo el comienzo, durara un mes completo para que el hueso se pueda recuperar, pero a eso viene algo bueno, Seth se ofreció a ayudarte en lo que necesitaras.
-por ahora solo necesito ir a casa.- digo caminando hacia la puerta.
Llegamos mas rápido de lo que esperaba, entre a mi cuarto y me acosté en la cama. y allí echa un ovillo me sumergí en la total inconsciencia, otra vez.
Me despierto mojada en sudor, el pelo se me pegaba en la frente, me siento, y noto que aún esta claro, el sol de la tarde entra por la ventana de mi cuarto, y lo ilumina, miro a el sofá de visitas, y ahogo el grito que se habría paso por mi garganta cubriéndome la boca con mi mano derecha.
-hola.- me dice.
-¿acaso intentas matarme?- respondo enojada.
-no... Tu tía salió a hacer las compras y me encargo que te vigilara.-dice como dándome explicaciones.
-no soy una niña, yo se como cuidarme.- digo caminando hacia la puerta.
-¿para donde vas?- me pregunta dudoso.
-necesito comer algo.- respondo molesta.
-yo te ayudo.- dice bajando la escalera tras de mi.
-gracias...-digo vagamente.-gracias por haberme encontrado, si no hubieses sido tu, no se quien.
-no te preocupes por eso Grace, por ahora solo ten en mente que te llenare la barriga.
-a si... bueno.- me dirijo a el frigorifico y miro dentro, lo único que me apetece es un sándwich y una cola-cola, saco como puedo el pan, jamón, queso, tomates, y aceite de oliva.- veamos que tan buen cocinero eres.-lo reto.
- no me subestime señorita Wolf. Soy un profesional.-...y si que lo era.
Observé como lo preparaba todo... una especie de experto, incluso se podría decir que me superaba, al final cortó el sándwich por la mitad y con una sonrisa pintada en el rostro me entregó el sándwich, no lo comería entero así que le ofrecí la mitad.
-vamos un experto siempre prueba sus platos.- insisto.
-¿estas segura de que no quieres mas?.- me pregunta preocupado.
-no Seth, ya estoy llena.- me levanto del asiento y camino lento.- voy a traerte una coca-cola, después de todo tu eres el huésped aquí.
Saco dos latas de coca-cola frigorifico. Vuelvo donde Seth, le entrego su lata, y vuelvo a la cocina por la mía. Me siento impotente son este yeso, débil, mas de lo que soy normalmente.
- no tienes que hacer de niñera por mi, ya te debo demasiado.- me paso la mano por la cabeza intentando recordar el momento en el que apareció y se salvo en la carretera, pero no recuerdo nada, ni su cara, ni el impacto, ni el momento en el que me llevaba al hospital.
-no me debes nada, si te salvé fue mi decisión y no soy tu niñera, llámame mas bien tu guardaespaldas.- me dice.
-no seas estúpido, yo puedo cuidarme sola.- y un dejavú me vino a la mente, yo ya había dicho esto en otro momento... ¡claro! Saludo la cabeza tratando de calmar el dolor que se apoderaba de ella, y las imágenes, ese rostro que me había causado tanto temor, ese que, no se como me rompió el antebrazo, ese que tocó mi pecho, y hizo correr lagrimas por mis mejillas. El dolor era insoportable, pero aún así yo quería saber lo que había sucedido. Vi a Seth intentando salvarme, pero no podía escucharlo solo lo veía, y el dolor que sentía era inmenso. y volviendo a la realidad, el calor de la mano de Seth en la mía me volvía a reconfortar.
-¡¿que es lo que has visto Grace?!- gritaba desesperado, ¨este viajecito había sido prolongado¨ pensé.- ¡háblame!- tomé una bocanada grande de aire que quemó mis pulmones, y era otro dolor mas sumado a la lista. Escucho mi respiración, que se agita ante el dolor, y el grito que sale disparado por mi garganta, Seth tiene mi cara entre sus manos, y sus ojos me iluminan.- ¡Grace!- me grita. Pero ya estoy cayendo en picada hacia la inconsciencia.

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