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y a tal punto se han odiado que es como si su vida
estuviera regida por el mal y sus corazones
dependieran de la venganza así como el humano devil,
depende del tiempo y de sus hallazgos
así como todo el tiempo hemos dependido del sol, del agua, y del amor ahora solo se conforman con el odio que se tienen hermanos y amantes


domingo, 26 de septiembre de 2010

capitulo IV - parte 1* GRACE.

Lo primero que sentí fue un gran dolor de cabeza, todo sumado a un inmenso dolor en el antebrazo izquierdo. No tenia ni idea de lo que me había pasado, y aún tratando de recordarlo, el dolor se hacía mas intenso.


Mis ojos cerrados. Podía sentir el olor a formol, el que siempre había en los hospitales, y también podía sentir las respiraciones a mi alrededor, podía sentir los latidos de cada uno de los corazones en la habitación, uno...tres..., si tres, y era consiente del calor de la mano que apretaba mi mano derecha, y el calor sobrecogedor de la voz susurrante que a mi oído dijo ¨todo esta bien, Grace, puedes abrir los ojos¨ y la luz me cegó. Mis ojos se adaptaron y vi su rostro, recorrí la habitación con la mirada y también estaban un chico de baja estatura y mi tía.



Trato de sentarme pero la mano de Seth en mi hombro, y sus ojos en los míos. Solo eso me bastó para saber que no debía hacerlo.


-tienes que descansar.- me dice Seth mientras le da un leve apretón a mi mano.- duérmete, te prometo que nos iremos pronto.- y se acerca a mi... me toca la frente con sus labios, y me quita un mechón de pelo de la cara. Cierro los ojos y el aún tiene mi mano en la suya, cuando intenta zafarla la tomo con más fuerza, el comprende que lo quiero a mi lado. Y no tardo ni un minuto en sumergirme en la inconsciencia.


***



Me despierto de golpe, a causa de las manos que agitan mi hombro.



-Grace, linda. Ya tienes que despertar.- decía mi tía- ya nos vamos a casa.



- ya entendí.- digo y me siento lentamente, mi cabeza empieza a dar vueltas.- ¿donde está Seth?



-dijo que pasaría hoy a verte, cuando estés ya en casa, es un buen chico se la pasó el día de Aller entero contigo.


-vámonos.- digo en tono molesto y se que mi tía es muy buena persona para que la trate así.- ¿como te has enterado?



-el otro chico fue hasta la casa a avisarme, me conto lo que te ocurría y vine rápido para acá.- mi tía es joven, tiene 40 años pero aparenta unos 30. Tenemos el mismo pelo y ella tiene los ojos de mi abuela, de un hermoso verde esmeralda, piel pálida, y cuerpo de modelo.- si Seth no hubiese estado cerda de ti, no se quien te habría encontrado.- yo paré en seco.



-¿que me ocurrió?- pregunto mirando hacia el yeso que tengo en mi brazo izquierdo.



-¿no lo recuerdas?- y yo sacudo la cabeza tratando de organizar mis ideas.- ya veo que no, según me explico este chico... Collin, la verdad es que no se que clase de hombre haría esto.- dice mientras manosea un cigarrillo, le lanzo una de esas miradas ya conocidas que le dicen que no debe hacerlo. Y ella lo guarda en su bolso.- tu ibas a casa caminando, y un bastardo te atropelló, al parecer no se detuvo a ver como estabas, porque cuando Seth te encontró estabas sola en el camino, desmayada... quizás a eso se deba el que no recuerdas nada.



-no, no logro recordar nada. ¿Cuanto tiempo debo usar esta estupidez?- pregunto señalando a el yeso en mi brazo.


- este es solo el comienzo, durara un mes completo para que el hueso se pueda recuperar, pero a eso viene algo bueno, Seth se ofreció a ayudarte en lo que necesitaras.


-por ahora solo necesito ir a casa.- digo caminando hacia la puerta.


Llegamos mas rápido de lo que esperaba, entre a mi cuarto y me acosté en la cama. y allí echa un ovillo me sumergí en la total inconsciencia, otra vez.


Me despierto mojada en sudor, el pelo se me pegaba en la frente, me siento, y noto que aún esta claro, el sol de la tarde entra por la ventana de mi cuarto, y lo ilumina, miro a el sofá de visitas, y ahogo el grito que se habría paso por mi garganta cubriéndome la boca con mi mano derecha.


-hola.- me dice.



-¿acaso intentas matarme?- respondo enojada.




-no... Tu tía salió a hacer las compras y me encargo que te vigilara.-dice como dándome explicaciones.



-no soy una niña, yo se como cuidarme.- digo caminando hacia la puerta.



-¿para donde vas?- me pregunta dudoso.



-necesito comer algo.- respondo molesta.



-yo te ayudo.- dice bajando la escalera tras de mi.



-gracias...-digo vagamente.-gracias por haberme encontrado, si no hubieses sido tu, no se quien.


-no te preocupes por eso Grace, por ahora solo ten en mente que te llenare la barriga.


-a si... bueno.- me dirijo a el frigorifico y miro dentro, lo único que me apetece es un sándwich y una cola-cola, saco como puedo el pan, jamón, queso, tomates, y aceite de oliva.- veamos que tan buen cocinero eres.-lo reto.


- no me subestime señorita Wolf. Soy un profesional.-...y si que lo era.



Observé como lo preparaba todo... una especie de experto, incluso se podría decir que me superaba, al final cortó el sándwich por la mitad y con una sonrisa pintada en el rostro me entregó el sándwich, no lo comería entero así que le ofrecí la mitad.


-vamos un experto siempre prueba sus platos.- insisto.



-¿estas segura de que no quieres mas?.- me pregunta preocupado.



-no Seth, ya estoy llena.- me levanto del asiento y camino lento.- voy a traerte una coca-cola, después de todo tu eres el huésped aquí.


Saco dos latas de coca-cola frigorifico. Vuelvo donde Seth, le entrego su lata, y vuelvo a la cocina por la mía. Me siento impotente son este yeso, débil, mas de lo que soy normalmente.



- no tienes que hacer de niñera por mi, ya te debo demasiado.- me paso la mano por la cabeza intentando recordar el momento en el que apareció y se salvo en la carretera, pero no recuerdo nada, ni su cara, ni el impacto, ni el momento en el que me llevaba al hospital.



-no me debes nada, si te salvé fue mi decisión y no soy tu niñera, llámame mas bien tu guardaespaldas.- me dice.


-no seas estúpido, yo puedo cuidarme sola.- y un dejavú me vino a la mente, yo ya había dicho esto en otro momento... ¡claro! Saludo la cabeza tratando de calmar el dolor que se apoderaba de ella, y las imágenes, ese rostro que me había causado tanto temor, ese que, no se como me rompió el antebrazo, ese que tocó mi pecho, y hizo correr lagrimas por mis mejillas. El dolor era insoportable, pero aún así yo quería saber lo que había sucedido. Vi a Seth intentando salvarme, pero no podía escucharlo solo lo veía, y el dolor que sentía era inmenso. y volviendo a la realidad, el calor de la mano de Seth en la mía me volvía a reconfortar.


-¡¿que es lo que has visto Grace?!- gritaba desesperado, ¨este viajecito había sido prolongado¨ pensé.- ¡háblame!- tomé una bocanada grande de aire que quemó mis pulmones, y era otro dolor mas sumado a la lista. Escucho mi respiración, que se agita ante el dolor, y el grito que sale disparado por mi garganta, Seth tiene mi cara entre sus manos, y sus ojos me iluminan.- ¡Grace!- me grita. Pero ya estoy cayendo en picada hacia la inconsciencia.

sábado, 18 de septiembre de 2010

capitulo III - parte 2* KALE

Cuando se empeñó en lanzarme la roca, cumplí con mi mandato. Ya tenía sus dones, pensaba que seria presa fácil, pero el saber que tenía los malditos dones me complico un poco las cosas.



Y no es que ahora que los puede usar sea invencible, aun puedo romperle el culo de puto que tiene. El mundo estaba en sus manos, de el dependía el futuro de la humanidad, y desperdiciaba su tiempo, con una chica. En su lugar me pondría a planear las estrategias.


Tendría que llegar rápido donde Zeferus, tiene que saber que ya a comenzado. Pero aún con la rapidez con la que podíamos correr, no llegaría hasta dentro de media hora. Tiempo que usaría para pensar. Al cabo de un minuto de fallidos intentos de concentrarme, al diablo con la concentración, necesitaba un pedazo de pizza.


A unas dos cuadras había una pizzería y no esperaría a llegar a la mansión, me la comería allí mismo. No soy de los que les gusta compartir, además si llevaba una caja completa la mansión, terminaría solo comiéndome un pedazo. Creo que en estos dos días que llevo conociendo a Zeferus y a Mike, y sobre todo a su apetito, mejor no pensar en pasar por allá con comida, es un pase a la perdición.



Cuando entré en el local, el olor a pizza hizo que me rugieran las tripas. Me acerqué a la caja registradora y sonreí a la chica que estaba ahí, ella también sonrío. Era una chica atractiva, pelo negro, que cae en cascada por la espalda, piel pálida, pero hay algo que me llama la atención. Son sus ojos: de un negro, en el que te pierdes, un negro inconfundiblemente diabólico. Si era una de los míos... pero si ella era una de los míos debería de estar unida a nosotros en la mansión. Se debería quizás a el hecho de que nos dan dos opciones o lo tomas o lo dejas, pero que la haría quedarse de brazos cruzados mientras, los puros se aliaban en sublevación contra el trabajo que se le fue encargado a nuestro padre, desde el principio de los tiempos, cuando el humano pecó.


No obstante, dios ama tanto a su creación que no cree que aún sea tiempo. Y tiene toda la razón, aún no es tiempo, pero por alguna razón que mi cerebro no logra asimilar, al Satán se le han metido ganas de acabar con todo de una vez por todas. El Armagedón se acerca y necesitamos reclutas, y no es que sea una tarea de mi agrado, simplemente dejar todo lo que amo no es algo a lo que le pueda aplaudir.



Y peor aún al parecer ella lo llevaba bastante bien, como si no le importara.



En el último minuto no era consiente de la forma que había tomado mi cara. Y por eso esta chica que podía brillar había dejado de sonreír, de tal modo que su cara había cambiado de una gran sonrisa de bienvenida, a una mueca de incomprensión total. Seguro ella estaba acostumbrada a que todos la mirasen bien, y vengo yo todo campante poniéndole la cara de un sádico.


-mmmm- me paso la mano por la bravilla, y señalo al gran menú que tiene colgado tras ella.- una mediana, de vegetales por favor.- ella mira la caja registradora y escribe muy rápido.



-¿algo para beber?- pregunta con palabras secas pero aún así su voz es hermosa.



-una lata de coca-cola por favor.



-¿algo mas?- pregunta, y resisto las ganas de responder ¨si quiero llevarte a mi cama y hacerte pasar un buen rato¨ pero eso seria demasiado apresurado.


- nada mas.


- son... 10 con 95.- cuando la factura sale esboza una gran sonrisa- gracias por su compra- pero yo no le sonreí, desvía hablar con ella, aún teniendo que quedarme hasta el final de su turno tenia que hablar con ella, creo que con la mirada que le lancé debió de entender lo que decía .


Y así fue, cuando su turno acabó, la seguí hasta el estacionamiento. y la confronté.



-¿por que lo haces?- pregunté. a sus espaldas.



-¿hacer que?


- por que no haces lo que se te a pedido.



-eh... pero si te comiste la pizza.



- no me refería a eso... tu eres de los míos por que no... Por que no te nos has unido, aún sabiendo lo que eres.


- por que el pedido, era un pedido no un mandato ¡por dios!- grita frustrada.



- no tienes por que alterarte, solo intento hablar, no gritar.- respondo tratando de calmarla.



-¡me importa una puta mierda!- camina mas rápido aún.- no quiero ser parte de el fin.- abre sus brazos y los apunta al cielo.- ¡por dios! y eres tan cínico para venir y preguntarlo.


-oye solo tengo curiosidad.


- pues te diré.- dice en tono mas calmado.- yo no quiero matar a estas personas, yo no quiero acabar con este planeta, y tampoco quiero morir en el intento, solo quiero tener una vida normal, ir a la preparatoria, trabajar en mi inútil empleo vendiendo pizzas y vivir en paz. ¿Es mucho pedir?


- mmmm.- digo pensativo.- ese es un buen punto de vista. Ella se voltea y me mira a los ojos, que reflejan una chispa de esperanza.



-¿eso crees?podríamos hacer algo.-me dice caminando unos pasos hacia donde mi. y yo no hago mas que perderme en el negro de sus ojos.

sábado, 4 de septiembre de 2010

capitulo III - parte 1* SETH

El resto del día transcurrió lento, demasiado lento para mi agrado. Se podría decir que estaba en modo apagado. Todo lo que decían y comentaban se oía lejos, todo lo que quería era volver a mirarla a los ojos. Pero no la volví a ver hasta la salida. Cuando la acompañé otra vez a la lavandería del la escuela, ya que su blusa estaba limpia y seca. Entró al vestidor y en menos de 10 segundos ya había salido con su blusa puesta.¿estoy siendo muy atrevido al pensar que tienen unas boobies muy sexys?. Dios que pasa conmigo se supone que vine hasta la tierra a salvarla no a volverme un puto gigoló. Me entregó el abrigo.



-¿de donde vienes?- me preguntó ella ladeando la cabeza con rostro pensativo.



- vivía en nueva york, llegue apenas Aller- respondí.



- y que te hiso venir hasta Detroit, supongo que la ciudad que nunca duerme no es tan buen lugar para vivir.



por mi mente pasaron todos los recuerdos de mi infancia, recordé la sensación que me provocaba jugar mi perro Waky, y ver como mama desyerbaba y cortaba las ojas marchitas de las masetas bajo la cerca que no hacia poco había construido con mi padre y mi hermano mayor Connor. Era un buen lugar, pero no quería darle detalles de por que estaba aquí en Detroit.



- si, no nos gustaba mucho el movimiento en new york, así que decidimos que seria mejor venir a un lugar mas calmado- contesté mintiendo- ¿tu has vivido siempre aquí?



-no nací aquí en realidad naci en new york, que coincidencia ¿no?, allá viví la mayor parte de mi infancia, hasta que cumplí los 14 años - su rostro se torno inexpresivo pero en un momento volvió en si y en su cara reflejó una mueca de dolor- hasta que mis padres murieron.- comenzó a caminar devuelta al campus. La seguí y con suavidad la tomé del antebrazo, y ante el contacto paró de caminar. En su rostro una lagrima, solo una, corría por su mejilla, con la punta del dedo pulgar la sequé, sus ojos brillaban.


- lo siento mucho Grace- le dije y apreté ligeramente su mano- se lo que se siente perder a los que uno ama.- y dicho eso por mi mente pasaron imágenes de mi familia, a ellos si los amaba.


- ya tengo que irme Seth. Espero verte mañana.- dijo y se dedicó a fingir una sonrisa.



- si quieres puedo llevarte. ¿Donde vives?- dije preocupado.



- vivo cerca me voy caminando, pero gracias de todas formas.



- pues te acompaño.- tenia un raro presentimiento, como si debiera cuidarla.- espérame un momento.- el jeep estaba cerca así que caminé rápido hasta el en donde se encontraban Deborah y Collin, supuse que Erick como en los dos días que llevaba conociéndolo, llegaría tarde. Me acerqué a Collin.


-váyanse sin mi- le dije en voz baja- dentro de 30 minutos vienes en el jeep y pasas a recogerme, entendido.



-¿que me darás a cambio?- este pregunta con una sonrisa maliciosa en la cara.



- te romperé el culo de una patada si no haces lo que te digo.- su expresión cambio de cómica a seria.


- me debes una hijo de puta.- me metí el dedo en la boca y se lo metí en la oreja. Este se encogió ante la humedad de mi baboso dedo. Y se apartó de mi- genial tendré que darme un baño de una hora para quitarme tus asquerosos gérmenes de encina.


- no seas cómico, Collin, si eso es lo que tardas a diario.- y caminé otra vez hacia donde estaba Grace.


- Seth no tienes que hacer esto.- y volvía a equivocarse, si debía. Si a ella le pasaba algo no me lo perdonaría.


- pero quiero hacerlo.- comenzamos a caminar, entablamos una conversación y me dijo cuanto faltaba para llegar. En realidad estaba cerca, por que ya se veía la fachada de una de una casa. Estábamos caminando por la acera, y a nuestro lado un bosque, el mismo bosque que se extendía hasta mi hogar, según vi en los mapas. En ese momento algo me cruzó por el lado tan rápido que solo alcancé a oír el gemido de Grace al lado mío. Miré a mi alrededor y en el bosque habían dos siluetas que no lograba distinguir por lo lejos que estaban. Pero lo único que pude hacer fue correr, correr hacia adonde se habían llevado a Grace. Mientras mas me acercaba a ellos pude ver mejor a las siluetas. Una era Grace, y la otra era... y por el color de sus ojos lo deduje. Era un demonio. Estaba a unos metros de ella, pero ella no se movía, ni siquiera cuando me acerqué a ella y la tome del antebrazo justo como lo había hecho antes. Sus ojos brillaban y brotaban lágrimas de ellos.



ella sufría y yo no hacia nada para ayudarla, así que me concentré en mi espectador, un hombre alto pero no mas alto que yo, podría con esto, vestía entero de negro, y lucía una sínica y sádica sonrisa en el rostro.



-¿que quieres de mi bastardo?- me acerque al el pero a una distancia prudente- por que no peleas como el bastardo que eres con alguien que este a tu altura.


- buen día- se metió las manos en los bolsillos y me dedico una gran sonrisa- solo vine a advertirte, a advertirles. El tiempo se les agota, y cada vez están mas perdidos, el día llega ¨Seth¨ el día en el que todos ustedes y este planeta perecerán.



- y que tiene que ver ella en este asunto, déjala tranquila, sea lo que sea que le estés haciendo.



- tranquilízate aun no e empezado.- la miró esa mirada sádica se hizo profunda, como si tratara de mirarle el interior, o peor aún como si pudiera hacerlo. Ella empezó a gemir de dolor.- que hermosa chica tienes, Seth.


-¡hijo de puta!- corrí hasta el pero en el momento en el que casi nada de distancia me impedía golpearlo, ella gritó, gritó mi nombre, gritó de dolor.



- retrocede.- dijo con voz fría- retrocede o ella lo pagará.- y no tuve mas remedio que hacer lo que me decía. El me rodeo caminando y se acerco más a Grace. Con uno de su dedos le descorrió todo el brazo, desde arriba hasta abajo y de vuelta. Posó una de sus manos en el pecho, como si intentara sentir como latía el corazón de ella.


-shhhh- le dijo al oído- no te dolerá... tanto- deslizó la mano desde el pecho de Grace hasta uno de sus senos, ella se estremecía, y gemía de dolor, pero a el parecía no importarle. corrí hacia el y estrelle mi puño contra su cara. el cayó al suelo y se cubrió la nariz con una mano.


- ese fue tu peor error, Seth.- se incorporo rápidamente y miró a Grace. Un sonido, como cuando una rama se rompe, y Grace ya estaba en el suelo gritando y retorciéndose de dolor. Se agarraba el antebrazo izquierdo y en ese momento supe que tenía el hueso roto. Esto había llegado demasiado lejos.


- y este fue el tuyo, perro bastardo-. Deje que mi ira corriera. Por todas las venas corría adrenalina. Con una ráfaga de viento, el demonio salió disparado y se chocó contra un árbol. La tierra, si esta vez seria mi aliada. Miré a mi alrededor mientras el trataba con intentos fallidos de incorporarse. Había una roca grande del tamaño de una pelota de futbol. La elevé pero en cuanto la dirigí con fuerza hacia donde estaba el, solo llegó a estrellarse con un árbol el ya se había marchado.


Grace yacía casi inconsciente en el suelo, y no dejaba que pronunciar mí nombre. Tenia que llevarla al hospital. Y mas vale que Collin ya estuviera en camino.



- estoy aquí Grace- dije para tranquilizarla- ya todo ha pasado.- la levanté en brazos y corrí, pero ya me resultaba mas fácil, como peso muerto como si ni siquiera ella me pesara.


Y para cuando salí a la carretera, ahí estaba, gracias a dios Collin ya volvía a recogerme.


-¿Seth, que le pasó?- me preguntó Collin.



Abrí la puerta trasera, entré a Grace y luego entre yo.- conduce al hospital.



- me duele Seth, me duele el pecho -dijo entre gemidos Grace.- me duele, Seth quédate con migo- ahora estaba alucinando.


- valla matador eres Seth, un día en la escuela y ya tienes a una sexy chica tras de ti.- se burla Collin.


- cuidado con lo que dices Collin- le apreté la mano para que sintiera mi presencia- Grace ya falta poco aguanta. Yo estoy aquí.- pero su rostro perdió toda expresión.