En la mañana todos nos montamos en el jeep a las 7:30, todos sabíamos que Collin podía ser algo enojón cuando las cosas no se hacían a su manera, así que todos tratábamos de evitar que se enojara. llegando al campus, yo estaba al volante y buscaba un lugar en el estacionamiento, pasamos por encima de un charco de agua, y en ese mismo instante iba pasando una chica cerca, quedo empapada completamente. Por el retrovisor vi que balbuceaba algo y di de reversa para ver que decía,- ¿que decías?- le pregunte, ella solo me miró a los ojos, con una mirada que irradiaba nada mas y nada menos que desprecio, no pude evitar mirar su pecho mojado, así como no pude evitar pensar en lo bella que era, tenia una tez clara, pelo castaño y ojos avellanados.
Luego de que nos estacionáramos y ya adentro. Pedí indicaciones, para llegar a la dirección y buscar mi horario de clases, cuando entré vi a una mujer madura de pelo rojizo, y tez clara. Estaba atendiendo una llamada, así que me paré en frente de su escritorio, a la espera de que parara de parlotear. Luego colgó el teléfono.
- ¿en que puedo ayudarte?- me preguntó. Observé el identificador que llevaba, ''Brenda''.
- Brenda ¿verdad? - ella me sonrió- solo pasaba por mi horario de clases, soy nuevo.
- si, y dime ¿cual es tu nombre?- preguntó.
- soy Seth, mucho gusto Brenda- nos dimos la mano. Luego ella se adentró en la pila de papeles que tenia a un lado del escritorio. Sacó una hoja del montón y la observó.
- si, tu eres O´reilly. Tu casillero es el numero 266. En esta hoja puedes ver la clave del casillero y el horario de clases- esbozó una amplia sonrisa- este año me tomé la libertad de incluir un mapa así que será fácil para tí encontrar los salones de clase.
- gracias Brenda- le di la espalda y salí de la oficina, una vez fuera eché una ojeada al horario, literatura, genial, buena manera de seguir con el día. Seguí la guía hasta el salón de literatura. cuando me paré bajo el marco de la puerta, todos los presentes se quedaron mirándome, todos estaban sentados en parejas de dos, y solo quedaba una mesa vacía, el profesor me miró.
- usted es O’reilly... ya que ha optado por llegar tarde, se ha quedado sin compañero asi que puede sentarse por aquí- caminé hasta la única mesa vacía y me senté.
-el tema de hoy es el romanticismo, conoce alguno de ustedes a un autor romanticista.
Nadie levantó la mano. El profesor miró a todo el salón, expectativo y luego concluyó.
- debí imaginarlo, habrán su libro en la pagina diez.
Mientras todos habríamos los libros alguien tocó la puerta tres veces y todos miramos.
-señorita Wolf, solo queda un asiento vacío y ese es el que tendrá que usar el año entero, podría haber escogido a su compañero pero decidió llegar tarde el primer día de clases- era ella, no... no podía serlo, si lo era, Era la misma chica con la que me había topado en el estacionamiento. Como no saberlo si estaba toda mojada de pies a cabeza... y si, no me había equivocado era muy sexy, y mas aún mojada como estaba. Ella buscó con la mirada el único asiento vacío, cuando nuestras miradas se encontraron, su rostro se llenó de cólera y sus ojos se volvieron fríos.
- señorita Wolf puede sentarse- añadió el profesor- o tiene algún problema.
- no no tengo ningún problema profesor- su voz era tan hermosa... de las que te encantan en el primer instante en que la olles, me gustaba. Aún con su temperamento de perros... pero esa forma de iniciar con ella no era buena, primero la baño de pies a cabeza en el estacionamiento y luego para hastiarla más, nos toca en la misma clase, en la misma mesa, y en lo absoluto respiraremos el mismo oxigeno por un año completo. ¿podía ser peor?, no lo creo. ella caminó hasta la mesa en que yo estaba sentado y se sentó con un ruido sonoro.
-¿tú otra vez? baya forma de iniciar el año - se quejó en voz baja, quizás era ese temperamento lo que me gustaba de ella.
- no te preocupes lo único que compartiremos será el oxigeno- sonreí ampliamente mostrándole que no me importaba en lo absoluto que se sentara un año completo al lado mío.
- como si eso no bastara para que quisiera cambiar de horario, ¿sabes? las personas como tú deberían aprender bien como ofrecer disculpas, supongo y no me equivoco que eres un niño mal educado.
- pues te equivocas- presumí- si se como disculparme.
- inténtalo- espetó.
- pues...- dudé, la verdad es que no era bueno para las disculpas- pues...
- me lo imaginaba- volteó a atender al profesor y me dejó en pleno intento de disculpa. la hora de literatura transcurrió lentamente y me tomé todo ese tiempo para organizar las ideas en mi cabeza e inventar una disculpa. Cuando la campana sonó ella se deslizó de la silla y salió rápidamente del salón. Yo la seguí y cuando estuve a su paso comencé.
- créeme lo siento mucho pero es que no te vi... y se que no debí hacer lo que hice luego, lo siento mucho.
- para ti tiene que ser fácil hacer que todas las personas te besen los pies, te diré algo, yo soy tu única excepción. No creas que con un hermoso rostro y unos hermosos ojos podrás hacerme caer a tus pies.
-porque no empezamos de nuevo soy Seth O’reilly ¿como te llamas?
- Grace Wolf - le tendí la mano pero ella no le hizo el mínimo caso.
-¿no tienes otra ropa Wolf?- pregunte- si quieres te acompaño a el cuarto de lavado.
- siempre que esperes fuera- me sonrió- sabes eres muy gentil para ser un niño mal educado, O’reilly.
-¿eso es un alago Wolf?- y así nos dirigimos a el cuarto de lavado.
Hermanos se odian, amantes se aman. cuando se cruzan sus caminos el cáos se desata. Amores se protegen mientras que hermanos se masacran.
y a tal punto se han odiado que es como si su vida
estuviera regida por el mal y sus corazones
dependieran de la venganza así como el humano devil,
depende del tiempo y de sus hallazgos
así como todo el tiempo hemos dependido del sol, del agua, y del amor ahora solo se conforman con el odio que se tienen hermanos y amantes
domingo, 30 de mayo de 2010
viernes, 28 de mayo de 2010
capitulo I - parte 2
-hey Seth- me dijo Collin- recuerda que mañana comenzamos las clases y deberías acostarte temprano.
-si, si como sea- lo único que deseaba en ese momento era salir de ahí y tener un momento de paz, además de conocer los alrededores de mi nueva casa- te estás pareciendo a mi madre...-como si no recordarla fuera fácil... Me giré y salí por la puerta.
Afuera estaba frío como me gustaba. Recuerdo cuando era pequeño, en las noches frías mi madre me cubría con el edredón, yo lo hacia a un lado cuando ella salía de la habitación. Caminé hasta el lago, había una roca muy grande, salté y me senté en ella. Por qué tenía Collin que recordarme a mi madre. Ella era la mejor madre que habría pedido, era tan servicial siempre decidida a ayudar con su pelo negro y sus ojos canela que aveces podían ser acosadores, o así me parecía hace algunos días cuando todo en mi vida podría haberse llamado normal, con una absurda monotonía, pero vaya que extrañaré las travesuras de Max y Alex, esta ultima era encantadora, también extrañaré llevarla a sus clases de ballet, y dejar a Max en el fútbol de camino a mis clases de piano. Sentía una ira incontrolable por no poder seguir los consejos de papá.
Era una ira que ni yo ni nadie podría controlar, el despedirme de los seres que amo ese era el precio que tenia que pagar, solo recordar el rostro de mamá cuando me fui sin explicación. Cuando me di cuenta del fuego que ardía dentro de mi miré hacia el lago y la explicación sería que el agua hervía...mierda pero como eso podía estar ocurriendo, traté de calmarme y lo logré saque de mi cabeza a mi antigua familia y traté de comprender como rayos eso podía ocurrir. Mientras mi ira se calmaba así fue dejando de hervir hasta que quedó muerta como si nada hubiera sucedido. La confusión empezó a preocuparme y de momento, mi cuerpo se encontraba encima de la piedra pero mi mente había volado hasta un lugar que reconocí de mi vida pasada.
En mi mente fueron pasando las imágenes necesarias para saber que era lo que sucedía , cuando volví a mi tenia una explicación muy convincente de que ocurrió hace unos segundos y qué tenía que hacer con ello. Pero como diablos podría yo hacer todo eso. En mi visión estaba levantando el agua del lago y se acumulaba encima, en el aire. Me habían dicho que tendríamos dones, pero como esperar esto.
Intentarlo no me haría daño o eso creo, me concentré en lo que debía hacer, o mejor decir lo que intentaría hacer, me paré en la roca y levanté el brazo para así ver que podría lograr, así lo hacían en la televisión y era de lo mas raro, pensar en esto solo me recordaba a mis queridos comics de los x men.
Tal y como lo había visto en mi revelación el agua del lago se elevó, genial, esto si que me gustaba... pero mierda que cansancio me provocaba todo esto. Era muy inexperto, bajé el brazo que había levantado y el agua volvió a su posición. Si podía controlarlo mejoraría cada vez más, pero la cuestión era, solo sería el chico que te ataca con agua eso sería un poco gay. en ese momento me fui de mi mismo y tres imágenes más me rondaron en la cabeza: en la primera me vi a mi mismo levantando la gran roca en la que estaba parado, en la segunda estaba controlando algo... fuego, pero que rayos... y en la tercera estaba creando algo así como una corriente de aire de forma circular. Cuando volví a mi suspiré, si! al menos no sería Poseidón o algo así como un sireno.
Estaba lo suficientemente cansado como para irme a la cama, es más eso haría. Salté de la gran roca y me dirigí a la puerta de entrada, en la sala de estar no quedaba nadie me dirigí sigilosamente a la cocina, era antigua lo mas nuevo que había en ella era el refrigerador, en medio de la habitación había una mesa de metal sobre ella situados casi en el techo colgaban sartenes de todos los tamaños, el refrigerador se encontraba del lado izquierdo de la sala, que hambre tenía. Caminé hasta el refrigerador y lo abrí tomé el jugo y busqué un vaso por los gabinetes, después de abrir cuatro de ellos encontré el indicado, tomé un vaso y lo llené, devolví el jugo al refrigerador, busqué en la despensa las frituras y tomé unas pringgles. Subí las escaleras y me dirigí a la habitación de Collin.
La luz estaba apagada, ya se había ido a la cama, así que caminé un poco más y abrí la puerta de mi habitación, adentro era tan grande y solo para mi, mi mundo. Abrí la puerta corrediza de mi armario y empecé a desempacar la poca ropa que había escogido para mi huida. En eso deje mi pijama afuera que era un pantalón a cuadros azul y un t-shirt negro de cuello en v. me puse el pijama y prendí mi estéreo en un volumen en el que solo yo lo oiría. Me senté en la cama y empecé a comerme mis pringgles. Cuando terminé fui al baño para lavarme los dientes. Me acosté y me deje sumir poco a poco en la inconsciencia .
-si, si como sea- lo único que deseaba en ese momento era salir de ahí y tener un momento de paz, además de conocer los alrededores de mi nueva casa- te estás pareciendo a mi madre...-como si no recordarla fuera fácil... Me giré y salí por la puerta.
Afuera estaba frío como me gustaba. Recuerdo cuando era pequeño, en las noches frías mi madre me cubría con el edredón, yo lo hacia a un lado cuando ella salía de la habitación. Caminé hasta el lago, había una roca muy grande, salté y me senté en ella. Por qué tenía Collin que recordarme a mi madre. Ella era la mejor madre que habría pedido, era tan servicial siempre decidida a ayudar con su pelo negro y sus ojos canela que aveces podían ser acosadores, o así me parecía hace algunos días cuando todo en mi vida podría haberse llamado normal, con una absurda monotonía, pero vaya que extrañaré las travesuras de Max y Alex, esta ultima era encantadora, también extrañaré llevarla a sus clases de ballet, y dejar a Max en el fútbol de camino a mis clases de piano. Sentía una ira incontrolable por no poder seguir los consejos de papá.
Era una ira que ni yo ni nadie podría controlar, el despedirme de los seres que amo ese era el precio que tenia que pagar, solo recordar el rostro de mamá cuando me fui sin explicación. Cuando me di cuenta del fuego que ardía dentro de mi miré hacia el lago y la explicación sería que el agua hervía...mierda pero como eso podía estar ocurriendo, traté de calmarme y lo logré saque de mi cabeza a mi antigua familia y traté de comprender como rayos eso podía ocurrir. Mientras mi ira se calmaba así fue dejando de hervir hasta que quedó muerta como si nada hubiera sucedido. La confusión empezó a preocuparme y de momento, mi cuerpo se encontraba encima de la piedra pero mi mente había volado hasta un lugar que reconocí de mi vida pasada.
En mi mente fueron pasando las imágenes necesarias para saber que era lo que sucedía , cuando volví a mi tenia una explicación muy convincente de que ocurrió hace unos segundos y qué tenía que hacer con ello. Pero como diablos podría yo hacer todo eso. En mi visión estaba levantando el agua del lago y se acumulaba encima, en el aire. Me habían dicho que tendríamos dones, pero como esperar esto.
Intentarlo no me haría daño o eso creo, me concentré en lo que debía hacer, o mejor decir lo que intentaría hacer, me paré en la roca y levanté el brazo para así ver que podría lograr, así lo hacían en la televisión y era de lo mas raro, pensar en esto solo me recordaba a mis queridos comics de los x men.
Tal y como lo había visto en mi revelación el agua del lago se elevó, genial, esto si que me gustaba... pero mierda que cansancio me provocaba todo esto. Era muy inexperto, bajé el brazo que había levantado y el agua volvió a su posición. Si podía controlarlo mejoraría cada vez más, pero la cuestión era, solo sería el chico que te ataca con agua eso sería un poco gay. en ese momento me fui de mi mismo y tres imágenes más me rondaron en la cabeza: en la primera me vi a mi mismo levantando la gran roca en la que estaba parado, en la segunda estaba controlando algo... fuego, pero que rayos... y en la tercera estaba creando algo así como una corriente de aire de forma circular. Cuando volví a mi suspiré, si! al menos no sería Poseidón o algo así como un sireno.
Estaba lo suficientemente cansado como para irme a la cama, es más eso haría. Salté de la gran roca y me dirigí a la puerta de entrada, en la sala de estar no quedaba nadie me dirigí sigilosamente a la cocina, era antigua lo mas nuevo que había en ella era el refrigerador, en medio de la habitación había una mesa de metal sobre ella situados casi en el techo colgaban sartenes de todos los tamaños, el refrigerador se encontraba del lado izquierdo de la sala, que hambre tenía. Caminé hasta el refrigerador y lo abrí tomé el jugo y busqué un vaso por los gabinetes, después de abrir cuatro de ellos encontré el indicado, tomé un vaso y lo llené, devolví el jugo al refrigerador, busqué en la despensa las frituras y tomé unas pringgles. Subí las escaleras y me dirigí a la habitación de Collin.
La luz estaba apagada, ya se había ido a la cama, así que caminé un poco más y abrí la puerta de mi habitación, adentro era tan grande y solo para mi, mi mundo. Abrí la puerta corrediza de mi armario y empecé a desempacar la poca ropa que había escogido para mi huida. En eso deje mi pijama afuera que era un pantalón a cuadros azul y un t-shirt negro de cuello en v. me puse el pijama y prendí mi estéreo en un volumen en el que solo yo lo oiría. Me senté en la cama y empecé a comerme mis pringgles. Cuando terminé fui al baño para lavarme los dientes. Me acosté y me deje sumir poco a poco en la inconsciencia .
sábado, 8 de mayo de 2010
capitulo I - parte 1 * SETH
- bien y mal, esas palabras siempre me habían rondado por la cabeza, en este cuerpo no había muchas cosas interesantes que hacer... mi peor condena había sido despedirme de mis alas. Maldición!, por que tenia que usar este cuerpo tan inútil e inservible, lo único que hasta ahora me había gustado eran sus sensaciones, la manera de sentir... estos sentimientos tan fuertes. Aparte de la manera de demostrarse amor entre los humanos que era bastante efectiva y además muy... sin descripción cuando llega a tal punto de excitación es como si el mundo se cayera a pedazos... tengo que agradecerle al padre una vez mas por lo muy bien llamado es sexo.
Ese día estábamos solo Erick, Collin y yo. Otto se había quedado en el centro educativo inscribiéndonos en las nuevas ¨clases¨ y Deborah había ido al supermercado para hacer las compras. Lo único que me molestaba de esta situación era tener que vivir en la misma casa con Erick que no me caía para nada bien. Desde que nos asignaron esta misión lo único que a hecho es molestarnos a todos con su estúpida forma de ser, era como ¨toma tu camino y yo tomaré el mío¨, hacer eso era lo mas fácil, pero también era como ¨crúzate por mi camino y despídete de lo que tus ojos humanos ven¨ vaya dilema. No soy de los que andan peleando por cualquier cosa y viven presumiendo que les haya tocado un cuerpo descomunal. Pero eso no era tan importante, me tocó un cuerpo de su misma altura pero no tan descomunal, mas bien digamos promedio, y si tenia que reventarle le nariz de una patada para que dejara esa actitud tan humana, lo haría sin inconvenientes.No es que la violencia sea la mejor forma de resolver las cosas, pero como el caso de Erick, hay personas que no entienden a menos de que le des una buena azotada contra la pared.
Cuando Collin detuvo el jeep en frente de nuestro nuevo ¨hogar¨: (pienso que no debería de llamarse así teniendo a la bestia de Erick viviendo allí), no estaba tan mal era una casa grande, con buena arquitectura y lejos de cualquier otra casa, eso quería decir cero vecinos y bienvenidas.
Era una casa antigua situada en pleno bosque, solo un camino de grava donde podía cruzar un solo auto llevaba hasta ella, de un color grisáceo y aspecto de tener mucho tiempo inhabitada. la puerta de entrada tenia forma de arco y encima del arco había una obra tallada con dos ángeles tocando trompetas y una luz celestial. Había una fuente del mismo color grisáceo y en la cima tenia un ángel bebé, un pequeño claro que separaba a la fuente de un pequeño lago, era de forma circular pero se acercaba más a un óvalo.
- hey Seth ven a buscar tu equipaje o ¿que crees que se irá solo a la planta de arriba?- gritó Collin, me había quedado tan maravillado con mi nuevo hogar que cuando escuche que el me llamaba volví a la realidad.
- si- al fin le dije, pero sin dejar de mirar la arquitectura antigua de la casa. Me volví a el jeep y saqué mi bolsa azul ultramar desgastada, lo alcancé en menos de cinco segundos- oye Collin, ya has venido antes muéstrame cual es mi dormitorio.
-ese es mi deber Seth, me tengo que pasar el día mostrando la casa a todos y planteando las reglas desde hoy.
- no crees que somos lo bastante maduros para lo de las reglas y lo que te hacen si no las cumples- lo reté.
-si, si, pero debe haber orden y además creé un horario para todo aunque cada habitación tiene su baño y tenemos habitaciones de sobra, así que no tendrás problemas con Erick, no quiero tener que limpiar la sangre que vote de la nariz cuando de la rompas- bromeó.
- ese seria el día mas feliz de la vida-le aseguré- Collin con eso de el orden a veces eres fastidioso.
-así soy yo y nadie lo puede cambiar, así que cuando tengas que hacer sangrar a la bestia de Erick hazlo fuera de mi suelo.
-si como sea algún día ocurrirá y no podrán evitarlo- Erick había entrado a casa primero- ni el mismo Otto.
Cuando entramos a la casa seguí a Collin y el me guió a mi dormitorio, luego dio media vuelta y entró a la habitación que estaba a dos puertas de la mía, era bueno saber que lo tenia cerca. Mi habitación era del mismo color grisáceo antiguo de el exterior de la casa lo que me hacia dudar si había otro color que no fuera ese en la casa entera. la habitación tenia una gran ventana con un marco gris metálico y decorada con una cortina negra con bordes plateados. la cama era antigua al igual que toda la casa, tenia cuatro pequeñas columnas en cada esquina y arriba tenia colgada una cortina negra igual que la de la ventana, las sabanas que adornaban la cama eran grises.
Había un gran espejo en la pared izquierda de la habitación que iba desde el techo hasta el suelo y abarcaba toda la pared, limpiarlo no será un problema para Collin, mejor, el mismo se ofrecerá a limpiarlo. La habitación me impresionó, al ver esa cama tan espaciosa me imaginé en ella y la luz de la luna entrando por la gran ventana, pero no solo. Era raro lo morbosa que podía llegar a ser mi mente de humano.
Quería ver los alrededores así que dejé mi bolsa encima de la cama y me dirigí a la primera planta donde me esperaban Collin, Erick, Otto, y Deborah. Los dos últimos se habían sentado en el gran sofá de piel y se tomaban de la mano como siempre que estaban juntos, eran dos almas que se habían creado para estar juntas y si eso no era posible ninguna podía existir. Erick estaba parado en la ventana gigante que estaba en la pared derecha de la gran sala. Esta sala era muy grande y habían muchos muebles, en el centro había una mesa de cristal. Collin esperó a que me sentara en el sillón de al lado de la chimenea que estaba encendida y luego comenzó.
- lo primero son los horarios de comida, el desayuno se sirve a las siete a.m, media hora antes de que tengamos que partir a la preparatoria, el que no esté despierto a esa hora tendrá que prepararse su propio desayuno- Collin se apoyó de la pared de la chimenea y siguió con su discurso- la comida la preparará Deborah después que lleguemos de la preparatoria, Otto lavará los platos de la comida. Seth y yo prepararemos la cena y Erick lavará los platos. todos haremos algo y así nadie se quejará de quien hace que y quien no hace- ¿entienden?- dijo como el capitán que manda a su escuadrón en una misión.
-si ya entendimos Collin- dijo Otto- ahora lo mío. Las reuniones se llevarán a cabo en el despacho allí tenemos todo el material organizado, serán después de la cena a las diez de la noche.
-entendido- dije en tono de reproche porque quería irme de ahí- ya hemos entendido- afuera una luna llena brillaba hermosa como siempre había sido. Me paré del sillón y caminé hacia la puerta.
Ese día estábamos solo Erick, Collin y yo. Otto se había quedado en el centro educativo inscribiéndonos en las nuevas ¨clases¨ y Deborah había ido al supermercado para hacer las compras. Lo único que me molestaba de esta situación era tener que vivir en la misma casa con Erick que no me caía para nada bien. Desde que nos asignaron esta misión lo único que a hecho es molestarnos a todos con su estúpida forma de ser, era como ¨toma tu camino y yo tomaré el mío¨, hacer eso era lo mas fácil, pero también era como ¨crúzate por mi camino y despídete de lo que tus ojos humanos ven¨ vaya dilema. No soy de los que andan peleando por cualquier cosa y viven presumiendo que les haya tocado un cuerpo descomunal. Pero eso no era tan importante, me tocó un cuerpo de su misma altura pero no tan descomunal, mas bien digamos promedio, y si tenia que reventarle le nariz de una patada para que dejara esa actitud tan humana, lo haría sin inconvenientes.No es que la violencia sea la mejor forma de resolver las cosas, pero como el caso de Erick, hay personas que no entienden a menos de que le des una buena azotada contra la pared.
Cuando Collin detuvo el jeep en frente de nuestro nuevo ¨hogar¨: (pienso que no debería de llamarse así teniendo a la bestia de Erick viviendo allí), no estaba tan mal era una casa grande, con buena arquitectura y lejos de cualquier otra casa, eso quería decir cero vecinos y bienvenidas.
Era una casa antigua situada en pleno bosque, solo un camino de grava donde podía cruzar un solo auto llevaba hasta ella, de un color grisáceo y aspecto de tener mucho tiempo inhabitada. la puerta de entrada tenia forma de arco y encima del arco había una obra tallada con dos ángeles tocando trompetas y una luz celestial. Había una fuente del mismo color grisáceo y en la cima tenia un ángel bebé, un pequeño claro que separaba a la fuente de un pequeño lago, era de forma circular pero se acercaba más a un óvalo.
- hey Seth ven a buscar tu equipaje o ¿que crees que se irá solo a la planta de arriba?- gritó Collin, me había quedado tan maravillado con mi nuevo hogar que cuando escuche que el me llamaba volví a la realidad.
- si- al fin le dije, pero sin dejar de mirar la arquitectura antigua de la casa. Me volví a el jeep y saqué mi bolsa azul ultramar desgastada, lo alcancé en menos de cinco segundos- oye Collin, ya has venido antes muéstrame cual es mi dormitorio.
-ese es mi deber Seth, me tengo que pasar el día mostrando la casa a todos y planteando las reglas desde hoy.
- no crees que somos lo bastante maduros para lo de las reglas y lo que te hacen si no las cumples- lo reté.
-si, si, pero debe haber orden y además creé un horario para todo aunque cada habitación tiene su baño y tenemos habitaciones de sobra, así que no tendrás problemas con Erick, no quiero tener que limpiar la sangre que vote de la nariz cuando de la rompas- bromeó.
- ese seria el día mas feliz de la vida-le aseguré- Collin con eso de el orden a veces eres fastidioso.
-así soy yo y nadie lo puede cambiar, así que cuando tengas que hacer sangrar a la bestia de Erick hazlo fuera de mi suelo.
-si como sea algún día ocurrirá y no podrán evitarlo- Erick había entrado a casa primero- ni el mismo Otto.
Cuando entramos a la casa seguí a Collin y el me guió a mi dormitorio, luego dio media vuelta y entró a la habitación que estaba a dos puertas de la mía, era bueno saber que lo tenia cerca. Mi habitación era del mismo color grisáceo antiguo de el exterior de la casa lo que me hacia dudar si había otro color que no fuera ese en la casa entera. la habitación tenia una gran ventana con un marco gris metálico y decorada con una cortina negra con bordes plateados. la cama era antigua al igual que toda la casa, tenia cuatro pequeñas columnas en cada esquina y arriba tenia colgada una cortina negra igual que la de la ventana, las sabanas que adornaban la cama eran grises.
Había un gran espejo en la pared izquierda de la habitación que iba desde el techo hasta el suelo y abarcaba toda la pared, limpiarlo no será un problema para Collin, mejor, el mismo se ofrecerá a limpiarlo. La habitación me impresionó, al ver esa cama tan espaciosa me imaginé en ella y la luz de la luna entrando por la gran ventana, pero no solo. Era raro lo morbosa que podía llegar a ser mi mente de humano.
Quería ver los alrededores así que dejé mi bolsa encima de la cama y me dirigí a la primera planta donde me esperaban Collin, Erick, Otto, y Deborah. Los dos últimos se habían sentado en el gran sofá de piel y se tomaban de la mano como siempre que estaban juntos, eran dos almas que se habían creado para estar juntas y si eso no era posible ninguna podía existir. Erick estaba parado en la ventana gigante que estaba en la pared derecha de la gran sala. Esta sala era muy grande y habían muchos muebles, en el centro había una mesa de cristal. Collin esperó a que me sentara en el sillón de al lado de la chimenea que estaba encendida y luego comenzó.
- lo primero son los horarios de comida, el desayuno se sirve a las siete a.m, media hora antes de que tengamos que partir a la preparatoria, el que no esté despierto a esa hora tendrá que prepararse su propio desayuno- Collin se apoyó de la pared de la chimenea y siguió con su discurso- la comida la preparará Deborah después que lleguemos de la preparatoria, Otto lavará los platos de la comida. Seth y yo prepararemos la cena y Erick lavará los platos. todos haremos algo y así nadie se quejará de quien hace que y quien no hace- ¿entienden?- dijo como el capitán que manda a su escuadrón en una misión.
-si ya entendimos Collin- dijo Otto- ahora lo mío. Las reuniones se llevarán a cabo en el despacho allí tenemos todo el material organizado, serán después de la cena a las diez de la noche.
-entendido- dije en tono de reproche porque quería irme de ahí- ya hemos entendido- afuera una luna llena brillaba hermosa como siempre había sido. Me paré del sillón y caminé hacia la puerta.
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